Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Jueves, 20 de febrero, 20:00 horas. Conferencia y Docurama:
“Campos de Concentración Nazis”, a cargo de Antonio Barragán Moriana
e “Hijos de Mauthausem. Tres generaciones del exilio cordobés”,
a cargo de José Barrios Gómiz y Christine Andreu. Sede del Ateneo.

Abierta la convocatoria para presentar candidaturas a las Fiambreras de Plata 2020. El plazo finaliza el 28 de febrero.

VII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Alfonso Salmerón Salmerón

De Ateneo de Córdoba
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El cantaor Alfonso Salmerón Salmerón nació en Almería el 23 de octubre de 1944. De origen humilde sintió la llamada del cante a muy temprana edad, apenas contaba siete años cuando ganó su primer concurso en Radio Juventud. Empezó a vivir el cante en el seno de su familia, de la mano de sus padres y, posteriormente, el cortijo donde vivía se convirtió en centro de reunión de los aficionados locales gracias a la hospitalidad, el cariño y la afición con que allí eran acogidos.

Su afición lo empujó de forma casi obsesiva a dedicarse profesionalmente al cante. Probablemente sea el personaje contemporáneo almeriense que más carne ha puesto en el asador para hacer posible esta ilusión ya que, con la edad de 14 años y escasa experiencia, se trasladó, junto con el resto de componentes del grupo denominado Los Jilgueros (José Sorroche y Domingo Garbín), a Barcelona, donde permanecen durante dos años, llegando a grabar con Belter dos singles. Posteriormente volvió a Almería y se dedica a la hostelería durante dos años, montando un negocio familiar junto con su hermano Manuel, la cafetería Lisboa en la calle que entonces se llamaba General Rada. Alternaba su trabajo en la hostelería con actuaciones en un restaurante-tablao en el barrio del Zapillo cuyo propietario era Manolo Manzanilla. Allí conoció a la familia 'Habichuela' (Juan y Luis Carmona) que actuaron en el mencionado tablao durante un mes. Alfonso le cantaba a las hermanas de Juan y de Luis cuando Luis aún era bailaor. Juan 'Habichuela' abandonó su trabajo en Almería cuando le ofrecieron un contrato en el Torrebermejas, de Madrid. Entre tanto, a Alfonso le llega la hora de cumplir con la patria y tiene que viajar a Madrid para hacer el servicio militar. Una vez allí consigue un pase pernocta para poder trabajar en el tablao llamado Arco de Cuchilleros, coincidiendo con Luis 'Habichuela' otra vez. Es aquí donde se inicia una carrera que se caracteriza por su constancia y regularidad, ya que a partir de entonces fue contratado en todos los tablaos de Madrid, como el de Las Brujas, Zambra, Cuevas de Nemesio, los Canasteros y el Café de Chinitas, entre otros. Su matrimonio durante esta época consolidó su domicilio en la capital española.

Tras una actuación en la provincia de Ávila, se crea una peña flamenca con su nombre. En su fructífera carrera artística ha hecho incursiones en las distintas facetas del flamenco. De esta forma ha cultivado el cante "p'alante" en importantes festivales como el de Alcorcón, junto a Enrique de Melchor, El Cabrero y El Lebrijano; en el Festival del Taranto, en el Colegio Mayor San Juan Evangelista, formando cartel con Carmen Linares, José Mercé, Fosforito, Chano Lobato y Rancapino; en el Festival Flamenco de Madrid, en el teatro Alcalá Palace, con figuras de primer orden (algunas ya mencionadas), y en otros muchos festivales cuya enumeración podría ocupar varias páginas.

Cantando "p'atrás" ha tenido experiencias profesionales con algunos bailaores tan prestigiosos como María Rosa, Antonio Gades, Matilde Coral, Mario Maya, El Güito, Sara Lezama, Carmen Mora, etc., e incluso ha trabajado con Antonio en el Ballet Nacional. Otra de las facetas cultivadas por Alfonso Salmerón es fundamental por su carácter novedoso y porque se mueve en la frontera de la fusión más dificultosa: durante los años 1985 y 1986 formó parte, en Viena, de la ópera Carmen con José Carreras y Herbert von Karajan. Esta experiencia viene a marcar un hito fundamental en la trayectoria de este cantaor ya que, al familiarizarse con la disciplina de la música clásica, adquiere un compromiso responsable y profundo con su propio arte, alcanzando un desarrollo profesional cuya calidad es encomiable.

Plácido Domingo, después de escucharle en un teatro, se dirigió a él exclamando “¡Qué gran tenor se ha perdido la lírica...!”. Si hubiera estado presente algún aficionado cabal, habría matizado que para honra del flamenco. Actualmente trabaja en el Real Conservatorio de Madrid impartiendo clases de cante e interviniendo como cantaor para la danza española. Pese a haber conseguido cierta estabilidad profesional y siempre pletórico de facultades, su espíritu inquieto le empuja a indagar en nuevas fórmulas musicales, siempre desde la más profunda ortodoxia, y con el único objetivo de engrandecer el significado y la escenificación del cante jondo. Este largo cantaor destaca en los cantes de compás, como las alegrías, bulerías y tangos, y en los cantes de su tierra, fundamentalmente el taranto, que interpreta con una fuerte carga emotiva, exponiéndolos al público impregnados con todo el cariño que sigue sintiendo por su tierra natal. También se puede apreciar su gusto por la seguiriya y la soleá, cantes en los que se encuentra especialmente cómodo. En estos últimos años se ha prodigado en peñas y ha actuado en varios teatros de toda la geografía nacional. Su última aventura ha sido dirigir una producción de gran formato compuesta por 10 músicos que presentó en el Teatro José Saramago de Madrid obteniendo un gran éxito.

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