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Cora

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La Cora (o Kora) era una de las demarcaciones territoriales en que estaba dividido al-Ándalus, la antigua Peninsula Ibérica islámica, durante el emirato y el califato de Córdoba. Co-existía con otra demarcación territorial, denominada Marca ("thagr"), que se superponía a las coras en las zonas fronterizas con los reinos cristianos. Ambas constituían la organización territorial de al-Ándalus.

Según el diccionario de la RAE, la palabra cora proviene del árabre kūrah, y este del griego χωρα.

Mapa aproximado de las Coras del emirato 929.png

Organización territorial de al-Ándalus

El Califato se organizó en seis grandes circunscripciones, tres interiores y tres fronterizas, todas con sus respectivas coras. Las demarcaciones interiores eran: Al-Gharb, que abarcaba la actual provincia de Huelva y el sur de Portugal; Al-Mawsat o tierras del centro, es decir, los valles del Guadalquivir y del Genil, más las zonas montañosas del sur de Andalucía; y Al-Sharq o tierra de oriente, que abarcaba el arco mediterráneo, desde la actual provincia de Murcia hasta Tortosa. Entre estas demarcaciones y los reinos cristianos, se situaban las tres Marcas: la Superior (Zaragoza), la Media (Toledo) y la Inferior (Mérida), que se mantuvieron hasta la aparición de los Reinos de Taifas.

Cada Cora tenía atribuido un territorio con una capital, en la que residía un walí o gobernador, que habitaba en la parte fortificada de la ciudad, o alcazaba. En cada Cora había, también, un cadí o juez. Las "Marcas" o "thugur" (plural de thagr), en cambio tenían a su frente un jefe militar llamado qa’id, cuya autoridad se superponía a las autoridades de las coras incluídas en la marca.

Las Coras, a su vez, estaban divididas en demarcaciones menores, llamadas iqlim, que eran unidades de carácter económico-administrativo, cada una de ellas con un pueblo o castillo como cabecera. Algunos autores consideran que las coras son herederas de las anteriores demarcaciones béticas. La demarcación suponía el ejercicio de determinados poderes políticos, administrativos, militares, económicos y judiciales. La Cora, como demarcación base, se usó prácticamente durante toda la existencia de al-Ándalus, aunque sólo se dispone de información completa en la época del Califato de Córdoba.

En los primeros tiempo de la colonización musulmana, dentro de cada Cora, los poblados se establecieron en torno a castillos, denominados "hisn" ("husûn", en plural), que actuaban como centros organizativos y defensores de un cierto ámbito territorial, denominado "Yûz" ("Ayzâ", en plural). Esta estructura administrativa se mantiene invariable hasta el siglo X, en que los distritos se modifican, aumentando mucho su tamaño, denominándose "aqâlîm" ("iqlîm", en singular). De la época del Emirato de Córdoba, existe información más fragmentada, aunque se conoce el nombre y situación geográfica de un gran número de coras existentes en el siglo X (ver mapa). Algunos autores cifran en 40 el número total de coras que llegó a haber en al-Ándalus, y otras fuentes establecen que su número (excluídas las pertenecientes a alguna de las Marcas) rondaría las 21-23 demarcaciones.

En otros momentos históricos, la organización en Coras se sustituyó por otro tipo de demarcaciones, como la Taha, propia del Reino de Granada.

Coras Emirales

Al contrario de lo que ocurre con el periodo Califal, la información sobre la organización territorial del Emirato de Córdoba es escasa y ,sobre todo, muy fragmentaria. Desde los primeros tiempos del Emirato, existían las tres Marcas, Superior, Media e Inferior, con sus coras correspondientes, aunque con denominaciones y delimitaciones diferentes, en algunos casos, de las que tendrán más adelante. Es necesario tener en cuenta que las frecuentes revueltas de los señores periféricos contra el poder Omeya, usuales durante toda la historia de al-Ándalus, modificaban con frecuencia los ámbitos de poder de los distritos.

Coras correspondientes a las Marcas

Están identificadas las siguientes coras, dentro de las Marcas:

  • Marca Inferior. Al igual que ocurrirá durante el Califato, tenemos certeza de una única Cora, llamada Cora de Xenxir, con capital en Batalyaws (Badajoz), al menos en una primera época, y Mérida más tarde. La posible Cora de al-Libuxna (Lisboa), podría haber sido en realidad un iqlim, puesto que también la estructura de estos tenía un cadí al frente de su administración judicial, a pesar de que hay constancia de que gozó de autonomía en 808-809, tras la rebelión de Tumlus.
  • Marca Media. La capital de la Marca estaba en Tulaytulah (Toledo) y su ámbito prácticamente no varió entre el Emirato y el Califato. En ella se situaban las coras de Al-Belat, Ax-Xerrat y Al-Ulga. La primera de ellas permaneció casi invariable hasta la caida del Califato. La segunda ocupaba territorios que, más adelante, se atribuirían a la cora de Santaveria, por lo que existe una clara continuidad entre ellas. En cuanto a Al-Ulga, no tenemos referencia alguna sobre ella más allá del año 929.
  • Marca Superior. En la marca superior, se han identificado durante el período emiral, las siguientes coras: Harkal-Suli, que más tarde se integraría en la cora de Barbitaniya, que se extendía por la zona norte de la actual provincia de Huesca: Az-Zeitum, que comprendía lo que luego fue la cora de Lérida; Arth, que se extendía por territorios de las ciudades de Zaragoza y Calatayud; al-Shala, que comprendía la parte septentrional de Teruel y posteriormente resultaría en la taifa de Albarracín; y la cora de Turtusha, que se extendía hasta la frontera con el Imperio Carolingio.

Coras interiores

En total, se conocen unas 16 coras situadas en las circunscripciones interiores, es decir, no fronterizas, de al-Ándalus. La mayoría de ellas, se mantendrán hasta finales del Califato: Is-biliya (llamada también Al-Xarraf), Xeduna o Saduna, al-Yazirat o Heira, Qurtuba, Rayya, Ilbira, Yayyán, Bedjala o Pechina, Tudmir y Balansiya (denominada en algunos textos, Amur).

Otras, desaparecerán con la llegada del Califato, para integrarse en diferentes circunscripciones: Oxuna, Al-Fagar, Kunka (que se distribuirá entre Tudmir y Santaveria), Bathr (integrada en Balansiya) y Marmaria (integrada en la de Turtusha). Finalmente, la cora de Kambania se convierte en Takoronna, y parte de su territorio pasa a la de Rayya.

En cualquier caso, no se dispone de información cierta sobre los límites territoriales de todas ellas.

Coras Califales

La información sobre las coras del Califato, mucho más abundante, proviene básicamente del historiador cordobés, del siglo XI, Al-Razi, aunque existen más fuentes de la época (Al Muqaddasi, Al-Kalbi, Ibn al-Faradi, etc.). Aunque los distintos autores que han tratado estas fuentes coinciden, en general, existen algunas pequeñas diferencias de datación y ámbito entre ellos.

Siguiendo la clasificación de Arjona Castro, estas coras fueron:

Coras de Gharb al Ándalus

Cora de Labla

Era una cora de regular tamaño, que ocupaba la casi totalidad de lo que hoy es la provincia de Huelva. Limitaba con el Algarve, del que la separaba el río Guadiana, y con la cora de Isbiliya, llegando pòr este límite oriental hasta el Aljarafe y, por el norte, hasta la Sierra. Entre Labla y la sierra, se situaba el territorio del Andévalo, que en esa época estaba totalmente despoblado. La capital de esta demarcación era la ciudad de Niebla, y se han identificado varios iqlim cuyas cabezas eran Onuba (Huelva), Aljabal (Almonte), Takuna (Trigueros) y Cashtm (Cartaya), además de varias ciudades como Lapp (Lepe) y Jabal al Uyum (Gibraleón). Era una cora economicamente desarrollada, con cultivos arbóreos y arbustivos, predominando el olivo, la vid y los frutales.

Tras la caida del Califato, se descompuso en dos reinos: El taifa de Niebla y el taifa de Huelva.

Cora de Mārtulah

Pequeña cora situada en las márgenes del río Guadiana, en terreno montañoso, que abarcaba el territorio que actualmente corresponde al distrito de Beja, aunque algunas fuentes la hacen descender hasta la costa. Su capital estaba situada en la ciudad de Mértola. Con el fin del Califato, se convirtió en el taifa de Mértola.

Otras posibles coras

En algunos textos se apuntan otras posibles coras:

  • La ciudad de Huelva y su territorio estuvo incorporado a la Cora de Labla, al menos hasta final del Califato. Algunos autores, señalan su carácter autónomo, aunque probablemente ésto sólo ocurrió justo antes de su conversión en Taifa.
  • Algunos autores señalan la existencia de una cora de Al-Fagar, con capital en la ciudad de Silb (Silves), que después se convertiría en el taifa de Silves. Esta cora existió durante el emirato, pero es probable que, durante al Califato, sólo tuviera autonomía en épocas muy concretas de crisis, bien en su comienzo, bien en la disolución del propio Califato.
  • También se ha señalado la posible existencia de la cora de Faro, con cabeza en la ciudad de Faro, y que luego se convertiría en el taifa del Algarve. En principio, parece que esta comarca pudo pertenecer, como iqlim, a la cora de Mértola, por lo que su autonomía estaría restringida, en todo caso, a la etapa final del Califato (1009-1031).

Coras de Mawsat al Ándalus

Cora de Isbiliya

Formaba parte, anteriormente, de la antigua circunscripción romana hispalense. Abarcaba la sierra de Aracena, la campiña de Sevilla, el Aljarafe y las Marismas del Guadalquivir. Gracias a su riqueza agrícola y a la potencia artesanal de su capital, tuvo una alta densidad de población, especialmente en la zona que rodeaba a aquella. Sus ciudades más importantes fueron: Alcalá de Guadaira, Talyata (Tejada), Al Sharaf, Tushana (Tocina), Utrera, Curtugana (Cortegana), Almonaster, Aznalcázar, Lebrija y Puebla del Río.

Cora de Firrish

Ocupaba la zona norte de la actual provincia de Sevilla y parte de la de Badajoz. Su capital se denominaba igualmente Firrish y su ubicación no está totalmente despejada, pues mientras algunos autores la sitúan en Constantina, para otros se situaba en término de Las Navas de la Concepción. Era un distrito muy poco poblado, aunque con recursos minerales y forestales.

Cora de al-Yazirat

Abarcaba lo que hoy es el Campo de Gibraltar y la costa hasta Marbella. Espacio montañoso, por tanto, y con economía ganadera, básicamente. Su capital era Al-Yazirat Al-Hadra (Algeciras), que era también su principal puerto comercial y de transporte. Estaba muy poblada y constaba de varios iqlim: Aruh (Castellar de la Frontera), Al-Hadira, Olba y otros, en los que estaban incluidas las ciudades de Gibraltar, Tarifa, Jimena de la Frontera, Gaucín, Ojén, Maysar y Turrus. Limitaba al Norte con la cora de Takurunna, al Este con la cora de Rayya y al Oeste con la cora de Siduna.

Cora de Takoronna

Abarcaría la Serranía de Ronda y su capital era la ciudad de Ronda. Hay autores que no citan esta cora y otros que la unen a la de Écija. Además de la capital, incluía las ciudades de Ateba (Teba) y Canit (Cañete), así como, posiblemente, Grazalema y Olvera, aunque algunos autores sitúan a estas poblaciones en la cora de Saduna. Era una zona también montañosa, de economía pobre y poco poblada.

Cora de Rayya

Esta cora abarcaba un extenso territorio entre las sierras del sur de la actual provincia de Córdoba, y casi toda la provincia de Málaga. Su capital, en un principio,fué Medina Arxiduna (Archidona) y, tras la caída del Califato, Mālaqa (Málaga) que lo fué durante la mayor parte del tiempo . Demarcación económicamente poderosa y muy poblada, sus principales ciudades eran Suhayl (Fuengirola), Ballix (Vélez), Cártama, Ard-Allah (Ardales)... Era una zona fértil agrícolamente, con grandes extensiones de bosques y pastos y zonas de vega.[15]

Cora de Saduna

También conocida como de Jerez, comprendía el litoral atlántico, entre el Guadalquivir y el río Barbate, llegando por el interior hasta la campiña y la sierra de Grazalema.[16] Su capital era, en una primera época, Medina-Sidonia y después, tras la ruina de ésta por los normandos, la desaparecida ciudad de Qalsana. Incluía entre otros los lugares de Arcus (Arcos de la Frontera), Cadis (Cádiz), Saluqa de Bahr al-Mada (Sanlúcar de Barrameda), Conil de la Frontera, Jerez de la Frontera y Rota.[17] Se trataba de una cora poderosa, con el valle del Guadialakka (Guadalete) como eje económico y agrícola y una importante actividad pesquera y de salazones.

Cora de Fahs al-Ballut

Situada en la sierra de Córdoba, Sierra Morena y el Valle de los Pedroches, con capital en Bitrawsh, incluía la ciudad de Gafiq.

Cora de Qurtuba

Estaba situada a lo largo del río Guadalquivir, desde el actual límite de la provincia de Jaén hasta Peñaflor, ya en tierras sevillanas. Con capital en Córdoba, que era una ciudad muy populosa, se dividía en varios iqlim: Wabo (Ovejo), Montemayor, Bury al-Hans (Bujalance), Peñaflor, Montoro y Qannit (Cañete de las Torres). Era, por tanto, una cora especialmente importante, con centros de poder político, religioso y militar, artesanías diversas, industrias (como la seda) y ricas tierras de labor.

Cora de Istiyya

Situada en plana campiña, con el río Genil como eje económico y geográfico, se trataba de una cora pequeña pero muy poblada, con la capital en Écija, una importante ciudad amurallada. Tenía en su territorio poblaciones como Usuhuna Osuna, Istapa (Estepa), Lawra (Lora) o Gilena.

Cora de Carmuna

Junto con la Cora de Mawrur, era la más pequeña de al-Ándalus, con capital en la ciudad de Carmona, ciudad de ascendencia tartésica, fuertemente amurallada e importante centro comercial y militar. La cora estaba situada en plena campiña y, salvo la capital, apenas tenía poblaciones de cierta envergadura, con hábitat disperso en almunias, ricas en pozos y fuentes. Los únicos núcleos destacables, cuyo nombre ha perdurado, eran Marshana y Pardish (Paradas).

Cora de Mawrur

La más pequeña de todas las coras andalusíes, situada en las estribaciones del sistema Subbético, se sustentaba en el olivar. Su capital era la actual Morón de la Frontera, e incluía además a la población de Coripe.

Cora de Qabra

En época anterior a la dominación musulmana, las tierras de esta cora habían pertenecido al convento bético de Écija. Durante el Califato, comprendía la parte sur de la actual provincia de Córdoba, con las salvedades de Priego, que pertenecía a la cora de Elvira, y de poblaciones como Benamejí, Rute o Iznájar, que estaban incorporadas a la cora de Rayya. La capital de la misma era la ciudad de Cabra, aunque en ocasiones se trasladó a Baena. Además, estaban Lucena, Lukk (Luque), Aguilar, Monturque y Almodóvar del Río. Su economía era agrícola y ganadera, con el olivo y las plantas aromáticas, como ejes centrales, aunque también había huertas junto a los grandes núcleos de población.

Cora de Yayyán

Era la más extensa de Al-Mawrat, extendiéndose por la actual provincia de Jaén, más el norte de las de Granada y Almería. Incluía el Valle del Guadalquivir, el Valle del Almanzora, Sierra Morena, las sierras de Cazorla, Segura, Mágina, Castril y La Sagra, además del altiplano de Huéscar. Era, por tanto, una cora rica y poderosa, con variada producción agrícola, dividida en varios iqlim: Andújar, Baeza, Segura, Huéscar, Baza y Purchena. Además de las cabezas de estas circunscripciones, había otras poblaciones importantes, como Arjona, Porcuna, Bedmar, Ubeda y Qayshata (Quesada), además de castillos como Tixcar.

La capital de la cora, era la ciudad de Hadira, que más tarde pasó a denominarse como la propia cora, Yayyán, que se convirtió en Jaián y, finalmente, Jaén.

Cora de Elvira

Era una cora de gran tamaño también, que abarcaba la costa, desde Al-Munacab (Almuñecar) hasta la actual Guardias Viejas, en Almería. Por el interior, llegaba al norte hasta Priego, Al-Quibdat (Alcaudete), Al-Uqbin (Castillo de Locubín) y Walma (Huelma). Su frontera oriental era el río Guadiana Menor, incluyendo por tanto el iqlim de Wadi-as (Guadix), y englobando toda la Alpujarra y Sierra Nevada, con Canshayar (Canjáyar) como cabeza, y la Sierra de Gádor. Al oeste, el límite era casi igual al que actualmente separa las provincias de Granada y Málaga, aunque la ciudad de Alhama de Granada pertenecía a la cora de Rayya.

Era una demarcación económicamente pujante, en el aspecto agrícola gracias a la vega de su capital, de las hoyas de Guadix y Baza y del valle del Almanzora. Tenía, además, una gran riqueza minera, y ganadería comunal. La capital estuvo incialmente situada en Medina Elvira, y posteriormente en Madinat Garnata, muy cerca de aquella, y donde algunos autores sitúan a la ciudad de Illiberri o Ilíberis.

Cora de Pechina

Estaba situada en el extremo más oriental de al-Ándalus, comprendiendo los actuales campos de Dalías-El Ejido, el valle bajo del río Andarax, y los campos de Tabernas y Níjar. La capital fue inicialmente Pechina, aunque su situación periférica (el valle del Almanzora pertenecía a Yayyán) e interior hicieron que la capitalidad se trasladase a Al-Mariya (Almería), que ya contaba con un importante puerto. A pesar de ello, mantuvo su denominación.

Otras posibles coras

Algunos autores, como López de Coca citan algunas coras que no se recogen en los restantes estudios. Se trata en todos los casos de pequeñas particiones de coras ya citadas, posiblemente de finales de época califal. Concretamente, enumera tres demarcaciones nuevas:

  • La Cora de Medina Gagha, en el termino municipal de Priego de Córdoba, que pudo estar separada de Elvira en la primera época.
  • La Cora de Osuna, que sería una partición de la ya pequeña cora de Écija.
  • La Cora de Baza, que sería una sedición de la de Yayyán, opción razonable dado su carácter periférico y muy alejado de la capital.

Coras de Sharq al-Andalus

Cora de Tudmir

Desde el año 825 hasta el 1031, fue una cora del territorio de al-Ándalus, con capital en Madinat al-Mursiya (Murcia), tras su fundación en el año 825 por orden de Abderramán II (Abd al-Rahman). La cora ocupaba el territorio de la actual Región de Murcia, la provincia de Alicante, en el sureste de España, Hellín y parte de Albacete. Fue creada, seguramente, tras las reformas administrativas impulsadas por 'Abd al-Rahman, al proclamar el emirato independiente. Siguió siendo así en la época Omeya, y fue reestructurada definitivamente por la retirada de las ciudades al interior, debido a las amenazas de los vikingos y otras tribus en el 844.

Comprendía numerosas ciudades, entre las que se encuentran Uryula (Orihuela), Laqant (Alicante), Mula (Mula o La Mola {Novelda}), Bqsara (Begastri {Cehegín, Murcia} o Bogarra {Caudete, Albacete}), Blintla o Billana (Valentula {Elche} o Villena), Lawrka (Lorca), Iyya o Illa (Eio, que los autores identifican con con la antigua Ilunum romana (Hellín)}, con la pedanía murciana de Algezares donde han aparecido restos de una basílica bizantina y un gran palacio, o con Elda), e Ils (Elche). No existe unanimidad entre los distintos autores sobre el límite septentrional de esta cora, pues algunos la extienden hasta la región montañosa cercana a Denia, mientras otros estiman que esta zona perteneció a la cora de Valencia. Algunos autores también le atribuyen la ciudad de Huéscar, que usualmente se considera parte de la Cora de Elvira.

Tras la caida del Califato, se dividió entre varias taifas: Murcia, Denia (más Baleares) y Granada (910-1031).

Cora de Balansya

La cora de Balansya, ocupaba aproximadamente lo que hoy es la provincia de Valencia, y limitaba al sur con la de Tudmir, y al norte con la de Turtusha. Se trataba de una cora de segundo orden, ya que en el siglo X el peso económico y demográfico del área de Valencia era escaso. En su área geográfica había dos ciudades relevantes: Játiva y Denia. Existen datos de que, hacia 929, había un gobernador en Játiva, distinto del de Valencia, lo que puede hacer pensar en que, en algún momento, formó una cora separada. Hacia finales del Califato, ante la escasa envergadura de esta cora, se unificó con la de Tortosa y se le adscribió Baleares.

Cora de Turtusha

Se trata de una cora periférica, con capital en la ciudad de Tortosa, muy escasamente poblada y económicamente poco activa. Abarcaba el norte de la actual provincia de Castellón, el curso bajo y la zona del delta del río Ebro, así como algunas comarcas de la provincia de Tarragona, y en ella se incluyó usualmente la población de Morella, aunque no siempre. Era limítrofe con las coras de Lérida y Zaragoza, incluídas en la Marca superior. Durante algún tiempo, al final del Califato, estuvo unida a la Cora de Balansya. Después, se convirtió en el Taifa de Tortosa.

Coras de la Marca Inferior

Cora de Mérida

Integrada en la Marca Inferior, se extendía por la actual Extremadura y el sur de Portugal, hasta el océano Atlántico, con capital en la ciudad de Mérida, que le daba nombre, o en Badajoz, según la época. Su demarcación procedía de la antigua división lusitana tardoromana, que se había conformado como cora en época emiral bajo el nombre de "Xenxir". Era una de las más extensas y económicamente pujante, aunque su cercanía a la frontera cristiana, le daba un carácter predominantemente militar. Tras la disolución del Califato, se convirtió en la Taifa de Badajoz.

Coras de la Marca Media

Cora de Al-belat

Se situaba en el norte de las actuales provincias de Cáceres y Toledo, con capital en Medina Albalat, fortaleza amurallada junto al río Tajo, cerca del puente de Almaraz. Se trataba de una demarcación económicamente poco activa y poco poblada. Su existencia está datada en los siglos X y XI, y estaba integrada en la Marca media, con lo que militarmente dependía de Toledo. Con la desaparición del Califato, se integró en el reino taifa de Toledo.

Cora de Santaveria

Ocupaba un territorio algo superior al que hoy en día integra las provincias de Cuenca, parte de la provincia de Guadalajara y Teruel. Su límite noreste llegaba al nacimiento del río Tajo, el valle del río Turia, hasta Tirwal (Teruel) y, continuando por la depresión del río Jiloca, llegaba a Qalamusa (Calamocha, Zaragoza). Hacia el oeste, llegaba a Mulin (Molina, Guadalajara), haciendo frontera en el río Tajo hasta un determinado punto entre el castillo de Welid y el monte toledano de Awkaniya (Ocaña, Toledo), en el sur. Desde ahí se extendía hasta Uclés y, por el río Cabriel, hasta el Turia, cerrando su demarcación. Parece heredera de una antigua division visigoda, la llamada Hitación de Wamba con los tres obispados situados en Cuenca, Valeria, Segóbriga y Ercávica mas otras zonas incorporadas ya en época musulmana

Se trataba de una cora poco poblada y económicamente débil, adscrita a la Marca media. La capitalidad de esta cora variará, inicialmente situada en Shantaverya (Ercávica), después en Uklís (Uclés), más tarde en Walma (Huélamo) y al-Qannit (Cañete), que era la capital en época califal y, finalmente, en Qunka (Cuenca), fundada por al-Mansur en el 999. Con la desaparición del Califato, pasó a integrarse en el Taifa de Toledo.

Coras de la Marca Superior

Sobre la base de la información transmitida por Al-Udri, sabemos que, en la Marca Superior, el territorio se repartía entre las coras de:

  • Barbitaniya, que se extendía por la zona norte de la actual provincia de Huesca, con capital en Barbastro, e incluía además las ciudades de Boltaña y Alquezar.
  • Lérida, que era de tamaño muy reducido, incluyendo las ciudades de Mequinenza y Fraga.
  • Huesca, con cabeza en la ciudad de igual nombre, incluía la fortaleza de Bolea.
  • Zaragoza, era la cora principal de la Marca Superior, tanto política como económicamente. Su capital estaba en la ciudad de Zaragoza, y disponía de varios centros de población relevantes: Zuera, Ricla, Muel, Belchite, Alcañiz y Calanda. Tras la desaparición del Califato, se erigió en cabeza del Taifa de Zaragoza, que englobó a buena parte de la Marca.
  • Calatayud, que incluía, además de la capital, los poblamientos de Muruenda y Daroca.
  • Tudela, que incluía las ciudades de Tarazona y Borja, y se extendía hasta la actual La Rioja.
  • Barusa, la más pequeña de las coras del Califato, organizada sobre el eje del río Piedra, con capital en Molina de Aragón, y limítrofe con la de Santaveria, ya en la Marca Central.

Las Coras tras la caída del Califato

La prolongada crisis del Califato, entre 1009 y 1031, impulsó a que los gobernantes de las Coras, así como algunas familias poderosas de ciudades importantes, fueran asumiendo los poderes políticos y militares antes en manos del poder central. Así, la mayor parte de las Coras Califales se convirtieron en Reinos de Taifas, manteniendo en líneas generales su ámbito territorial. De hecho, la independencia se consigue como consolidación de un reconocimiento de los propios gobernantes califales, otorgándoles títulos de visir, laqabs honoríficos y otras distinciones.

No se dispone de información suficiente para trazar la organización territorial de estos Reinos de Taifas, aunque parece que, como regla general, mantuvieron la división en distritos iqlim. No obstante, el poder solía estar muy centralizado en el sultán.

Tras la fatwa que, en 1090, puso final a los reinos de taifas, incorporándolos al imperio almorávide, se establecieron gobernadores en todas las circunscripciones territoriales, coincidentes con el ámbito de las distintas taifas, por lo que, en cierta forma, se restituyó la estructura anterior de coras, aunque se instituyó en todos ellos la figura de un qa’id o comandante militar y su dependencia del poder central era bastante fuerte.

Tras la segunda época de taifas, los almohades establecen un estado muy centralizado, con poder absoluto, y en el que la traza del sistema de coras queda, prácticamente, borrada.

Referencias

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  • Arjona Castro, A.: Andalucía musulmana. Estructura política y administrativa, 2ª edición, Caja de Ahorros de Córdoba, Córdoba, 1982
  • Correa, Jose A. (2006). «Origen del corónimo Rayya». Al Qantara XXVII. 0211-3589 , 211-218.
  • Cano García, Gabriel: Divisiones territoriales y comarcalizaciones en Andalucía. Pasado y presente, en Geografía de Andalucía. tomo VII, Ed. Tartessos, Cádiz, 1990, ISBN 84-7663-012-3, pag.27
  • Cressier, Patrice: Chateau et division territoriale dans l'Alpujarra medievale, Casa de Velázquez, Madrid, 1983
  • Domínguez Ortiz, Antonio / Chalmeta, Pedro: Historia de España, Tomo III: Al-Ándalus , edt. Planeta, Barcelona, 1989, ISBN 84-320-8373-9; op.cit., pag. 60
  • García Baquero, Gregorio: Geografía Física y Humana de Andalucía: La población, factores del pasado, Edt. Síntesis, Madrid, 1990, ISBN 84-7738-092-9, pag.125
  • López de Coca: Historia de Andalucía, Ed. Planeta, Barcelona, 1980, tomo III; y López de Coca junto con Sánchez Martínez
  • Levi-Provençal, E: L'Espagne Musulmane au Xe siécle. Institutions et vie sociale, Paris, 1932
  • Monés, H.: La división administrativa de la España musulmana, Revista del Instituto Estudios Islámicos, 1957
  • Montgomery Watt, W.: Historia de la España Islámica, Alianza Editorial, Madrid, 2001, ISBN 84-206-3929-X, pag.67; op.cit., pag.42
  • Toledo Jordán, José Manuel (1998). El Cádiz Andalusí (711-1485). Cádiz: Diputación. ISBN 84-87144-73-X.
  • Ubieto Arteta, Agustín.: «45. Taifa de Albarracín (1085)», en Cómo se formó Aragón.
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