Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Jueves, 20 de febrero, 20:00 horas. Conferencia y Docurama:
“Campos de Concentración Nazis”, a cargo de Antonio Barragán Moriana
e “Hijos de Mauthausem. Tres generaciones del exilio cordobés”,
a cargo de José Barrios Gómiz y Christine Andreu. Sede del Ateneo.

Abierta la convocatoria para presentar candidaturas a las Fiambreras de Plata 2020. El plazo finaliza el 28 de febrero.

VII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Fadl ben Salama

De Ateneo de Córdoba
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A finales del siglo VIII o principios del IX, en el sur de Córdoba se construyeron una serie de castillos por parte de los árabes allí instalados o de los muladíes que allí habitaban desde tiempos remotos. Estos castillos se erigieron sobre antiguas villae romanas, propiedad en muchos casos de hispanorromanos o nobles visigodos, después conversos al Islam. Tal era el caso bien documentado del castillo de Turrus, situado a levante de Iznájar y cerca de Balerma y de Fuentes de Cesna, erigido sobre una gran propiedad de Artobás que, según el historiador Ibn al-Qutiyya, fue donada por aquél a Abu Utman, un sirio del chund de Damasco cuyos descendientes todavía conservaban sus propiedades en el siglo XIV, según Ibn al-Jatib. Pues bien, en Iznájar dominó desde el primer momento Fadl ben Salama, muladí yerno de Ben Mastana, señor de Carcabuey y Luque, donde tenía inmensas propiedades. Se ve que ambos eran nativos que, gracias a su conversión al Islam, habían conservado parte de sus grandes propiedades.

Pero cuando Fadl se sublevó contra el emir Abd Allah en el 911 no contaba con el valor de sus súbditos de Iznájar. Independencia y bizarría, cualidades de las que los iznajeños pueden hacer gala desde tiempos inmemoriales. Los moradores del castillo de Iznájar (hisn Ashar) se sublevaron contra su señor Fadl ben Salama, le mataron y enviaron su cabeza al emir citado, evitando así enemistarse con él y recibir sus represalias.

Esta es la escueta noticia que nos relata Ibn Hayyan y también la primera de la existencia del bello castillo de Iznájar, vecino del castillo de Turrus, propiedad de un árabe desde mediados del siglo VIII, y en el que residió por primera vez Abd al-Rahmán I después de desembarcar en Almuñécar. Iznájar, a diferencia de Turrus, siguió en poder de una familia de origen hispano, los Salama, a los que podemos considerar como sus fundadores. Es probable que Ashar fuera el epónimo de esta familia y constructor del castillo que lleva su nombre (hisn de Ashar).

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