Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Cambio de la Junta Directiva del Ateneo de Córdoba

Sábado, 4 de junio. Viaje a Cabra en conmemoración de la 175 fundación del Instituto Aguilar y Eslava. Incluye autocar, comida y una visita a Cabra y al Santuario de la Virgen de la Sierra. 25 euros por persona.

Lunes, 13 de junio, 20:00 horas. Presentación del libro Homenaje a Antonio Flores Herrera. (Varios autores). Presenta José Luis García Clavero. Sede del Ateneo.

CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA
X Premio de Relato Rafael Mir.
XXXVIII Premio de Poesía Juan Bernier.
VIII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2022, relación de homenajeados aquí.

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Homenaje a Merengue de Córdoba

De Ateneo de Córdoba
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Han de ser mis primeras palabras de agradecimiento hacia el Ateneo por la ruptura con esa tradición necrofílica instalada en nuestra piel de toro, consistente en reavivar la teoría del danés Søren Kierkegaard según la cual somos seres para la muerte y sólo desde ella cabe hablar de nuestro proyecto. Se abre paso la más optimista del “hay que hacerlo mientras estén vivos”; como sucedió la otra noche en este mismo marco con el magnífico y entrañable Vicente Núñez, y de nuevo en el día de hoy con cuatro personas vinculadas al planeta flamenco. Vaya, pues, mi reconocimiento para el Ateneo y las personas que hoy están aquí presentes.

En este año cernudiano se nos asienta la constancia lastimera de que somos dados a olvidos y ausencias preñadas de vacíos que están en la base de toda sociedad que no se precia a sí misma. Me lo hacía pensar Rafael Rodríguez Fernández “Merengue” mientras recorría su estudio, en los aledaños de Santa Marina, y contemplaba cuántas horas de arte se habían forjado entre aquellas paredes; fue poco después cuando cobró fuerza en mí no hacer una presentación de archivo y al uso, contando las glorias pasadas, la abundante discografía, estudios, actuaciones, libros y páginas elogiosas. Es cuando empiezan a surgir nombres y fechas desde ese inicial “Antonio del Lunar” y esa coexistencia con arango y Juan Tomate como guitarristas del Concurso Nacional, con la necesaria conveniencia del dominio de todas las variantes y la complejidad que lleva aparejada.

Son tiempos azarosos y complejos que no impiden conocer otras dedicaciones, salpicadas con estancia en Hawai por espacio de un año y viajes a distintos lugares de Europa y América, ya con la complicidad de Concha Calero; eran momentos aquellos en que las grandes troupes recorrían la geografía peninsular, tras las cuales surgen los festivales. Acompaña a Valderrama, Fosforito, Juanito Villar… y un largo etcétera, excepción hecha de Camarón. Morao, fundador de una magnífica dinastía jerezana, y Habichuela en versión granadina, comparten con él sublimes noches, sin que por ello un refundado Zoco, El Duende y Los Califas, dejen de ser un referente olvidado en los inicios mismos. Agustín Castellón “Sabicas” forma parte de una referencia insigne y Bratislava, Zagreb, Lienchenstein son calas junto con Epidauro -de la antigua Helas- a partir de la amistosa mano del griego Costas Cotsiolis y del excelente músico cubano unido a esta ciudad, Leo Brouwer. El director, intérprete y compositor, actuó el día anterior en el marco del inmenso Festival de Música de Tesalónica -enero a mayo- con la Orquesta de Tesalónica, y dio el testigo para que el día 9 de marzo del presente año actuara Rafael Merengue. O la actuación que tuvo lugar en Alemania, en el marco del Aquisgranguitarra el día 4 de noviembre de 1999, junto con Rafael Espejo “Churumbaque” al cante y su hija Desirée al baile. Ya habían pasado veinticinco años desde su Premio y el mayo francés, y algunos desde el festival francés de Castre, el suizo Friburgo o el belga Antwerpen.

La idea de la Córdoba cenicienta que se auto compadece o mira hacia otro lado en busca de expiadores de culpas parece estar a flor de piel de nuestro intérprete hoy homenajeado, si se contrasta la dedicación de largas páginas de diarios austriacos o finieses, cuando no helenos, con los llamados relámpagos o “flash” anglosajones de la prensa local cordobesa para un mismo acontecer. Y es que el refrendo había venido tiempo antes, en el V Concurso Nacional, que forma parte de un amplio espectro de miembro de Jurados, Premio en Jerez, guitarrista oficial en La Unión, cursos de Guitarra, y una labor docente que ha nutrido esta tierra de guitarristas, citados con respeto al alfabeto -Vicente Amigo, Juan Ramón Cisneros, Juan Antonio Expósito, Eduardo Flores y Manuel Flores, Alberto Lucena, José Antonio Rodríguez, Ramón Rodríguez, Paco Serrano, Rafael Trenas… La labor sigue con otras generaciones jóvenes; mientras, caminamos en cálida conversación desde Imágenes a Fuenseca, donde el entrañable Emilio Álvarez está presto a recibirnos siempre. Parece la Peña de Merengue un recorrido entrañable por la España “camp”, tal vez porque seamos seres para el recuerdo y sólo es posible hablar de nosotros desde un proyecto acabado, aunque a tenor de sus palabras sólo parezcan tantas y tantas interrupciones y sentimientos de impagos por labores pasadas.

Enrique Montoya nos mira desde sus años mozos con ese semblante simpático, desde el recuerdo del que se fue, no sin antes haber cantado de forma simpar acompañado a la guitarra por su “Esperanza, Esperanza, solo sabes bailar cha cha cha” y también al Machado de las tierras bajas. Momentos detenidos del egipcio Omar Sharif junto a Rafael, además de Carmen Sevilla y un largo etcétera. Proyectos en que se pierde la gran propuesta flamenca sobre el mito de “Eco y Narciso”, amores desventurados de amante que se autocomplace con su propia imagen y acaba convertido en planta y de Eco, ninfa para siempre condenada a escuchar su voz por no atender al dios Pan, símbolo de la potencia del mundo. Un atrevimiento complejo que yo comentaba a la vuelta del Gran Teatro con una de las personas aquí presentes en términos elogiosos, máxime si se tiene en cuenta la penuria de medios con que contaron Concha y Rafael con su grupo. Fue un proyecto de breve duración y de indudable tono flamenco que había de dejar en Rafael cierto sentimiento de impotencia por lo efímero.

En tanto continúa la faceta docente, desde un proyecto suizo que nos llegaba a través del entrañable Manolo Sánchez y su Librería y Hemeroteca Andaluza en la calle San Pablo, con el título de Encuentros, en el que distintos artistas de la guitarra nos ilustraban a partir de un vídeo y de unas explicaciones por escrito sobre los distintos momentos. El autodidactismo de Rafael nunca fue una rémora para dar a la estampa sus ideas, en alguna ocasión con la complicidad de Philippe Donnier, o para participar en el proyecto antes reseñado. El ilustrado Norberto Torres, con el cual he compartido buenos momentos en Almería y en Villanueva de la Reina (esta vez acompañado por mi buen amigo Paco Martínez), basa la esencia de Rafael en ese auto forjarse, desde el infortunio del más escrupuloso cero -me lo contaba el homenajeado-, y que lo sumerge de lleno en las más diversas facetas: empresario, docente y artista. Le hacen así ver el arte en toda su extensión, como para comprender que debía conocer todos los “palos” y actuar en ese inmenso concurso del arte y de la vida desde una posición fuerte.

Buena parte de la esencia flamenca puede ser contrastada en el volumen de Grabaciones Históricas dedicado en dos de sus CDs a “Córdoba Flamenca” que es encabezado con el sugestivo título “En el reflejo del vino…”, que tanto ha de ver con el lugar donde tiene asiento la Peña que lleva su nombre, en la que hay toda una historia en imágenes, y el lugar donde nos encontramos, que guarda multitud de vivencias de la historia flamenca de la ciudad. Es en el volumen 32 donde aparece junto con El Pele y Talegón, además de múltiples grabaciones. Recuerdo las referencias de Rafael a Sabicas a propósito de unos jaleos que escuché el otro día cantados por Juan Cantero y al Niño Ricardo, acompañando en esta ocasión a “Porrinas”, pues de ambos guitarristas me había hablado con verdadera admiración cuando con ellos trabó conocimiento.

Agustín Gómez había dicho de él algo elogioso en la Antología de Cantaores de Córdoba, publicada por la Caja Provincial de Ahorros de Córdoba antes de que se produjera la ósmosis: “Merengue es el discreto acompañante que hace justamente lo necesario para que destaque el cante. La corrección en el trabajo, la sencillez técnica y el calor humano que imprime a su toque son sus prendas de gran valía”. Quiero finalizar aquí y ahora con una frase de Lope de Vega -de cuando en cuando tiro para el monte- a propósito de su “Arte nuevo de hacer comedias”: “Los que cuidan en guardar el arte nunca del natural alcanzan parte”. Muchas gracias.
Juan Pérez Cubillo
Córdoba, 6 de mayo de 2002
Texto leído por su autor, Juan Pérez Cubillo, en el acto de homenaje al guitarrista Rafael Rodríguez Fernández "Merengue de Córdoba", ofrecido por el Ateneo de Córdoba en Bodegas Campos el 6 de mayo de 2002