Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Nueva Junta Junta Directiva del Ateneo de Córdoba

Programa de la Semana Cultural "Córdoba de Gala"

Viernes, 27 de enero, 19:30 horas presentación del poemario "Entre perros y ángeles", de Luis María Pérez (Ganador del XXXVIII Premio Juan Bernier de poesía).
Presenta la ateneísta y poeta Pilar Sanabria.

Lunes, 30 de enero, 19:00 horas, presentación del libro "La Herida de Leopoldo de Luis en el Paraíso del Sur" de Juan Ignacio Trillo Huertas.
Intervendrán el autor y Jorge Urrutia (Catedrático Emérito de la Universidad de Madrid Carlos III). Presentará el acto el Vicepresidente del Ateneo y poeta Manuel Gahete. Sede del Ateneo.

Martes, 1 de febrero, 19:30 horas se presentará el relato "Así, la vida" del narrador, escultor y poeta Ramón Rodríguez Pérez (Ganador del Premio X Concurso de Relatos "Rafael Mir").

CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA
X Premio de Relato Rafael Mir.
XXXVIII Premio de Poesía Juan Bernier.
IX Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2022, relación de homenajeados aquí.

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Juan Martín Díez

De Ateneo de Córdoba
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Juan Martín Díez, llamado el Empecinado (Castrillo de Duero, Valladolid, 5 de septiembre de 1775 - Roa, Burgos, 20 de agosto de 1825), fue un militar español, líder guerrillero durante la Guerra de la Independencia Española.

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Biografía

Primeros años

Juan Martín Díez, el Empecinado, nació el 5 de septiembre de 1775 en Castrillo de Duero (Valladolid). Hijo de un próspero campesino, fue labrador (y se conserva su casa en su localidad). A los naturales de Castrillo se les llamaba con el mote de "empecinados", por un arroyo, llamado Botijas, lleno de pecina (el cieno verde de aguas en descomposición) que atraviesa el pueblo y se cree que de ahí le venga el apodo a este personaje.

Desde muy joven tuvo vocación militar. A los 18 años se enroló en la campaña del Rosellón (Guerra de la Convención, de 1793 a 1795). Esos dos años que duró la contienda fueron para él un buen aprendizaje en el arte de la guerra, además de ser el comienzo de su animadversión hacia los franceses.

En 1796 se casó con Catalina de la Fuente, natural de Fuentecén (Burgos) y en este pueblo se instaló como labriego hasta la ocupación de España por el ejército de Napoleón en 1808, suceso que le decidió a combatir a los invasores. Se cuenta que la decisión la tomó a raíz de un hecho sucedido en su pueblo: una muchacha fue violada por un soldado francés al que Juan Martín dio muerte después.

Participación en la Guerra de la Independencia española (1808-1814)

A partir de este suceso, organizó una partida de guerrilleros compuesta por amigos y miembros de su propia familia. Al principio su lugar de acción estaba en la ruta entre Madrid y Burgos. Más tarde combatió con el ejército español en los inicios de la Guerra de la Independencia Española: en el puente de Cabezón de Pisuerga (Valladolid) el 12 de junio de 1808; y en Medina de Rioseco (Valladolid), batalla que se libró el 14 de julio de ese mismo año. Fueron estas batallas perdidas y en campo abierto las que le hicieron pensar que obtendría mejores resultados con el sistema de guerrillas y así comenzó con éxito sus acciones bélicas en Aranda de Duero, Sepúlveda, Pedraza y toda la cuenca del río Duero.

En 1809 fue nombrado capitán de caballería. En la primavera de ese mismo año su campo de acción se extiende por las sierras de Gredos, Ávila y Salamanca, para seguir después por las provincias de Cuenca y Guadalajara.

El cometido principal de estas guerrillas era dañar las líneas de comunicación y suministro del ejército francés, interceptando correos y mensajes del enemigo y apresando convoyes de víveres, dinero, armas, etc. El daño que se hizo al ejército de Napoleón fue considerable, de tal manera que nombraron al general Joseph Leopold Hugo como «perseguidor en exclusiva» del Empecinado y sus gentes. El general francés, después de intentar su captura sin conseguirlo, optó por detener a la madre del guerrillero y algún familiar más. La reacción de Juan Martín fue endurecer las acciones bélicas y amenazar con el fusilamiento de 100 soldados franceses prisioneros. La madre y los demás fueron puestos en libertad.

En 1810 tuvo que refugiarse en el castillo de la ciudad salmantina de Ciudad Rodrigo (hoy es Parador de Turismo), al que pusieron sitio los soldados franceses.

En 1811 estuvo al mando del regimiento de húsares de Guadalajara y contaba en ese momento con una partida de unos 6.000 hombres.

En 1813, el 22 de mayo, ayudó en la defensa de la ciudad de Alcalá de Henares (Madrid), y en el puente de Zulema, sobre el río Henares venció a un grupo de franceses que le doblaban en número. Más tarde, Fernando VII daría su consentimiento para que la ciudad de Alcalá levantara una pirámide conmemorativa de esta victoria. Pero en 1823, este mismo rey ordenó su destrucción por ser símbolo de un "liberal"; aunque en 1879 los alcalaínos volvieron a levantar otro monumento al Empecinado, al que percibían como su liberador. Dicho monumento ha llegado a nuestros días.

En 1814, Juan Martín es ascendido a Mariscal de Campo, y se gana el derecho a firmar como El Empecinado de forma oficial.

Los Cien días (marzo-junio de 1815)

Durante el denominado periodo de los Cien Días (entre el regreso de Napoleón de su destierro en Elba y su derrota en Waterloo y segunda abdicación), El Empecinado se mantuvo al mando de diferentes fuerzas situadas en los Pirineos, entre ellas, las compañías del Regimiento Infantería Burgos nº2 desplegadas en el Valle de Broto (Huesca), localidad donde residió en julio de 1815 y en donde, entre sus costumbres, se encontraba la caza del oso en el cercano valle de Bujaruelo, en la localidad de Torla.

Restauración y el Trienio Liberal (1820-1823)

Cuando el rey Fernando VII regresó a España y restauró el absolutismo, tomó medidas contra los que consideraba enemigos liberales, entre otros el Empecinado, que fue desterrado a Valladolid. En 1820 tuvo lugar el pronunciamiento del militar Rafael de Riego y el Empecinado volvió a las armas, pero esta vez contra las tropas realistas de Fernando VII. Durante los años siguientes, el trienio liberal, fue nombrado gobernador militar de Zamora y finalmente, Capitán General.

En 1823 acaba el régimen liberal. Juan Martín marchó entonces al destierro en Portugal. Desde allí pidió un permiso para regresar sin peligro, permiso que le fue concedido. Pero fue detenido en la localidad de Olmos de Peñafiel y trasladado a Nava de Roa (Burgos) donde fue entregado al alcalde de Roa de Duero (Burgos), Gregorio González. Allí estuvo prisionero, haciendo que le exhibieran en una jaula de barrotes de hierro. Tales hechos llegaron a oídos del militar liberal Leopoldo O’Donnell que quiso llevar la causa a los tribunales de justicia, pero el corregidor de Roa ya había ordenado su ejecución que se llevó a cabo el 20 de agosto de 1825, en la plaza. Murió ahorcado en lugar de ser fusilado. Benito Pérez Galdós cuenta en Los Episodios Nacionales que "el Empecinado" murió a bayonetazos, cuando camino al patíbulo se desencadenó en un arranque de desesperación y fuerza y consiguió quitar la espada al oficial que le acompañaba al patíbulo.

El apodo

El 8 de octubre de 1808, se otorga a don Juan Martín Díaz, natural de Castrillo de Duero (Valladolid), el privilegio de usar el renombre de Empecinado, para sí, sus hijos y herederos. El apodo de este personaje histórico ha enriquecido nuestro idioma y así se dice empecinarse a obstinarse o empeñarse en conseguir un fin. No obstante dicho apodo viene de más antiguo pues era el apodo que tenían todos aquellos que nacían en el pueblo de Castrillo de Duero al parecer por la abundancia de pecina (cieno negro) en el arroyo Botijas que cruza el pueblo. La palabra empecinado tenía el sentido, referido a una persona, de sucio y poco cuidado. Pero éste personaje cambió definitivamente el sentido de la palabra, otorgándole mayor nobleza.

Círculo Cultural Juan Martín "El Empecinado"

El Círculo Cultural Juan Martín "El Empecinado" nació por la inquietud e iniciativa de una serie de personas, que sintiéndose admiradores de "El Empecinado" y conscientes del mal pago que recibió a cambio de su lealtad a una causa digna de mejor suerte, no podían permanecer parados ante la situación de olvido que se encontraba este Invicto e Ilustre personaje.

Desde la entidad cultural tratan de dar a conocer a este gran personaje. Entre sus diversas actividades ya son tradicionales los homenajes que se realizan cada año, entre los meses de agosto y septiembre en Roa de Duero (Burgos) y Castrillo de Duero (Valladolid).

Bibliografía

(no consultada para el artículo)

  • Hardman, Frederick: El Empecinado visto por un inglés.- Madrid: Editorial Espasa y Calpe, S.A.,1973, sexta edición.- ISBN 84-239-0360-5.
  • Merino, Ignacio: Por el Empecinado y la libertad.- Madrid: Maeva Ediciones, 2003.- ISBN 84-95354-91-

Enlaces externos

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