Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

ATENCIÓN QUEDAN SUSPENDIDOS TODOS LOS ACTOS Y ACTIVIDADES PROGRAMADAS. SE COMUNICARÁ SU REINICIO.

II JORNADAS CULTURALES FLAMENCAS “EL TOTO” DEL ATENEO DE CÓRDOBA.APLAZADAS

Viernes 13 de marzo, las 19:30 horas: Concierto Trío ARCAMO:
Libertad Arce (piano). Juan Carlos Carrillo (flauta). Mariló Moreno (clarinete). Lugar: Real Círculo de la Amistad.APLAZADO

Lunes 16 de marzo, 19:30 horas. Ciclo POETAS EN EL ATENEO: recitará el poeta malagueño José Sarria.
Presenta Manuel Gahete. Sede del Ateneo.APLAZADO

Jueves 19 de marzo. 19:30 en la sede del Ateneo. Conferencia de Pepe Carmona: "Preludios del toque en la Córdoba del siglo XIX".
Al cante: Lucía Leiva. A la guitarra: David Navarro.APLAZADO.

CONVOCADOS LOS PREMIOS LITERARIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

VIII Premio de Relato Rafael Mir.

XXXVI Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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La flaqueza del bolchevique

De Ateneo de Córdoba
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La flaqueza del bolchevique
Título La flaqueza del bolchevique
V Muestra de Cine Internacional
V Muestra de Cine Internacional

Ficha técnica
Dirección Manuel Martín Cuenca

Guión Manuel Martín Cuenca
Lorenzo Silva (basado en una novela propia)

Música Roque Baños

Sonido Eva Valiño

Fotografía Alfonso Parra

Montaje Nacho Royo
Pelayo Gutiérrez

Vestuario Eva Arretxe

Efectos especiales Molinare

Reparto Luis Tosar (Pablo López)
María Valverde (María)
Mar Regueras (Sonsoles)
Nathalie Poza (Eva)
Manolo Solo (Francisco)
Rubén Ochandiano (Manu)
Jordi Dauder (Alfredo)
Enriqueta Carballeira (Dolores)

Datos y cifras
País(es) España
Año 2003
Género Drama
Duración 95 minutos

Compañías
Productora Rioja Audiovisual, S.L.

Reseña

La flaqueza del bolchevique.jpg

Hay realidades que parecen estar específicamente diseñadas para desmantelar aquellas convicciones con las que nos hemos podido manejar durante muchísimo tiempo. Concretamente, hay una que se llama María Valverde, y sobre la cual habría de dar alguna explicación, por somera que fuese. Uno sostiene la tesis -no sé hasta qué punto con mayor o menor fundamento técnico-, y bajo el dictado de la misma suele desarrollar su ejercicio crítico, de que la obra cinematográfica no debe ser valorada como una mera suma de los diversos elementos que en ella confluyen, sino como un todo integral y unitario, cuya valoración ha de atenerse a tal condición. Bien, llega María Valverde, y su presencia es tan arrasadora, tan desarmante, que se hace difícil hacer cualquier valoración de La flaqueza del bolchevique que no pase por el tamiz de su ejercicio interpretativo: y no es una mera cuestión de calidades, sino, más bien, de magnetismo, algo -al igual que el glamour- tan intangible y tan difícil de definir.

De todos modos, sería una tremenda injusticia no hacer abstracción, por difícil que resulte, de una presencia tan fuerte, y no adentrarse en una apreciación de La flaqueza del bolchevique desde una perspectiva global, porque lo cierto es que la ópera prima de Manuel Martín Cuenca supera, y con nota, la prueba que siempre supone el trasladar a la pantalla un texto literario de referencia que viene precedido de credenciales exitosas. Y lo hace gracias a la tremenda elegancia de sus formas y a la sutileza y adecuada progresión de su ritmo narrativo: un empeño que no resulta fácil cuando estamos ante una historia que transita por parajes, tanto físicos como humanos, que no son los más habituales de un cine español más apegado a una cierta tradición de feismo y estética bizarra que a la de una modernidad estética que, cuando se aborda, suele salir bastante malparada -especialmente, por el ánimo mimético de quienes trabajan con ella-.

Si a esas bondades formales, le añadimos que la historia ofrece un material dramático de excelente calidad -una trama central basada en esa relación de amor tan imposible como cierto entre dos personas a las que separan dos mundos y unen dos corazones, simplemente, convenientemente enmarcada en un contexto no excesivamente detallado, pero sí lo suficientemente como para que quede "desubicada"-, a la que sólo lo abrupto de su final (brusquedad que contrasta con la suavidad narrativa que impregna todo el metraje anterior) puede poner un mínimo pero; y que las interpretaciones de todo su cuadro actoral alcanzan un nivel excelente, haciendo creíbles situaciones con las que, pese a su cotidianidad, no nos solemos encontrar "en superficie" -con especial mención para un Luis Tosar que borda un papel complicadísimo (en el que todo su recorrido emocional, de una tremenda intensidad, ha de transcurrir soterradamente, dadas sus carencias de efusividad exterior y las circunstancias del caso...).

Quizá sea ahora un excelente momento para recuperar esta estimable pieza de nuestra cinematografía más reciente: un claro ejemplo de que, más allá de clichés y encasillamientos, para hacer buen cine sólo se requieren trabajo y talento; dos elementos que no se echarán en falta en este film. Ah, y no se sorprendan si, durante algunas noches posteriores, sueñan con ella: yo la ví hace muchos meses, y aún lo sigo haciendo...


Película reproducida en la V Muestra de Cine Internacional del año 2005.

Reseña elaborada por el socio de la Sección de Cine del Ateneo de Córdoba Manuel Márquez Chapresto.