Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Jueves, 20 de febrero, 20:00 horas. Conferencia y Docurama:
“Campos de Concentración Nazis”, a cargo de Antonio Barragán Moriana
e “Hijos de Mauthausem. Tres generaciones del exilio cordobés”,
a cargo de José Barrios Gómiz y Christine Andreu. Sede del Ateneo.

Abierta la convocatoria para presentar candidaturas a las Fiambreras de Plata 2020. El plazo finaliza el 28 de febrero.

VII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Manuel González "Rubito Hijo"

De Ateneo de Córdoba
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Manuel González Cabrera, cantaor más conocido por el nombre artístico de Rubito Hijo, nació en La Puebla de Cazalla (Sevilla) el 5 de diciembre de 1980, Desde muy corta edad se relaciona con el Flamenco dentro de su familia, ya que de todos es conocida la popularidad, entre los buenos aficionados a nuestro Arte, de su padre Manuel González Parrilla (Rubito de Pará) el cual participa en numerosas Peñas y Festivales Flamencos, además de ser un reconocido saetero. En ese entorno nace, crece y se forma como cantaor Manuel González Cabrera (Rubito hijo). Pronto empieza con sus primeros pinitos cantaores y sus primeras comparecencias públicas, siempre con la guitarra amiga de Fernando Rodríguez, quien a la vez es el que lo prepara y conduce por el camino a seguir. El comentario de los aficionados hace presagiar la formación de un gran cantaor.

En 1996 ya ganó el primer premio de Saetas Ladrillo Saetero que organiza la Peña Torres Macarena de Sevilla, volviéndolos a conseguir en los dos siguientes años y un premio especial a la mejor Saeta por Siguiriyas. Durante 1999 recorre varias peñas flamencas de Andalucía, dando recitales y donde ya se le acredita un formidable sentido del compás. En éste nuevo milenio participa en Festivales Flamencos por toda Andalucía, inaugura peñas flamencas como la de Fosforito en Puente Genil (Córdoba) y la de Juan Talega de Dos Hermanas (Sevilla), además de participar en la Bienal de Flamenco de Sevilla, en su apartado Sabor a Peñas. Ya en el año 2001 su carrera hacia la cima sigue imparable, se clasifica como mejor cantaor de Flamenco de la provincia de Sevilla, en el Concurso que organiza la Federación de Peñas Andaluzas, quedando posteriormente en un tercer puesto (inmerecido según los críticos de Flamenco) en la gran final celebrada en Córdoba, en la que se reunieron los mejores cantaores de las ocho provincias Andaluzas.

Recorre toda la Geografía Cantaora actuando en peñas y festivales flamencos y se alza con más de una veintena de primeros premios en concursos de renombre nacional. Se le reclama y sale con éxito en las Jornadas Flamencas homenaje a Fosforito en Cerdanyola del Valles (Barcelona) y su paisano y cantaor José Menese lo presenta en Madrid, dando un mano a mano durante dos noches seguidas en la sala Clamores de la capital de España, donde los aficionados allí presentes tienen aún en su memoria la mucha calidad de cante que escucharon a los dos “moriscos”. Pero su gran año llega en el 2003 donde se alza con la prestigiosa Lámpara Minera en el concurso Internacional de cante de las Minas en La Unión (máximo galardón que se da en el Concurso) y posteriormente con el primer premio por soleá y siguiriyas en el Concurso de Mairena del Alcor (premio este que llevaba varios años desierto) y como consecuencia de estos premios la grabación de un CD con el título genérico de “A Tomillo y Romero” donde según los críticos deja patente su gran calidad artística y confirma ser ya un gran profesional de nuestro Arte contando con las guitarras de Manolo Franco y Fernando Rodríguez.

Es por lo que con este palmarés ha compartido escenario con las máximas figuras del flamenco actual. Su preocupación y entrega, acompañados de su duende en su forma de interpretar, siempre con la guitarra amiga de Fernando Rodríguez, hacen de Manuel González Cabrera “Rubito hijo” una futura promesa de nuestro arte flamenco hecha ya realidad. Los principales críticos de flamenco descargan sus tintas apuntando a una figura consagrada.

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