Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

ATENCIÓN QUEDAN SUSPENDIDOS TODOS LOS ACTOS Y ACTIVIDADES PROGRAMADAS. SE COMUNICARÁ SU REINICIO.

II JORNADAS CULTURALES FLAMENCAS “EL TOTO” DEL ATENEO DE CÓRDOBA.APLAZADAS

Viernes 13 de marzo, las 19:30 horas: Concierto Trío ARCAMO:
Libertad Arce (piano). Juan Carlos Carrillo (flauta). Mariló Moreno (clarinete). Lugar: Real Círculo de la Amistad.APLAZADO

Lunes 16 de marzo, 19:30 horas. Ciclo POETAS EN EL ATENEO: recitará el poeta malagueño José Sarria.
Presenta Manuel Gahete. Sede del Ateneo.APLAZADO

Jueves 19 de marzo. 19:30 en la sede del Ateneo. Conferencia de Pepe Carmona: "Preludios del toque en la Córdoba del siglo XIX".
Al cante: Lucía Leiva. A la guitarra: David Navarro.APLAZADO.

CONVOCADOS LOS PREMIOS LITERARIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

VIII Premio de Relato Rafael Mir.

XXXVI Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Poetas en la noche cordobesa

De Ateneo de Córdoba
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Córdoba encendía sus íntimos faroles. Una tarde ya casi en noche entrada a principios de noviembre, conducido por ese ángel tutelar y bondadoso que es José de Miguel, llegué después de sierpear por callejas de frío y silencio hasta el santuario de Baco, pero también de Apolo, que nombran Bodegas Campos, tan hermanas de las que existen en Málaga. Allá, muy cerca de la casa donde vivió Ricardo Molina y de la plaza del Potro, fue todo mi pasmo. Patios seculares con galerías de madera pintadas en añil, macetas y macetas de aspidistras, de quencias y geranios, toneles gigantescos con firmas de personas que ya reposan en sepulcros desde hace décadas, carteles de corridas taurinas que se celebraron un siglo atrás y antiguas inscripciones que invocan al Poder Supremo en las tormentas: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, líbranos, Señor, de todo mal”.

Allí, pues, en una sala espaciosa y recoleta a un tiempo, tiene su sede el Ateneo de Córdoba y allí se homenajeaba aquella noche a varios señeros poetas todos muy de mi gusto.

Cuando entramos, ya Manuel de César, con aire valleinclaniano o quijotesco y con infinito amor y solicitud, olvidando su propia obra hermosa, presentaba la de su amada Lola Salinas, la autora andaluza que más ha sabido captar la magia de los patios y los secretos de esa botánica doméstica que alcanza en Córdoba su punto cimero.

A continuación fue celebrada con atinadísimas palabras de Soledad Zurera la obra de Carlos Clementson. Si delicia fue escuchar la presentación en labios de la gran escritora del Grupo Zubia, maravilla constituyó la lectura de los versos de Clementson que une siempre a su naturaleza de poeta la condición de sabio.

Después fue presentado Francisco Carrasco, el poeta bondadoso, cordial y sencillo, cuyo verso, aunque audaz en las metáforas, nace como el de Machado “de manantial sereno”. A su ya larga trayectoria acaba de sumar un nuevo título: el bellísimo poemario de amor “Ceremonias contigo”.

Y como broche final: Vicente Núñez. ¡Cuánto había yo deseado conocerlo en persona y ahora, gracias a la gentileza de José de Miguel, veía realizado mi sueño. A veces se me ha acusado y vilipendiado por defender con ardentía las obras de mis escritores amigos. Pero siempre lo he dicho y ahora lo repito: en mi sentir, siempre la admiración precedió a la amistad. Yo llegué a ser como un hermano de Antonio Enrique, de José Lupiáñez, de Gregorio Morale], de Enrique Morón..., porque previamente, aun sin conocerlos, los había admirado. Y al presente estaba allí, ante el autor de “Los días terrestres” y de “Ocaso en Poley”; observaba su mirada sumida y traviesa, sus dedos hiperbólicamente ensortijados, la elocuencia de sus gestos, su perfil de patricio romano; escuchaba su voz llena de ironía y teatralidad...

En el ágape que sucedió a los homenajes José de Miguel me lo presentó y hablamos de Almuñécar y del barecito “El Calabrés” y de un busto que pensaba hacerle Jesús Martínez Labrador... Pero ya otro poeta amigo, Antonio Rodríguez Jiménez, me reclamaba: era necesario partir; nos aguardaban en otro lugar de aquella misteriosa Córdoba clara de luna y faroles.

Antes de marcharnos de aquel escondido, si abierto, paraíso, paladeando esa luz trocada en vino que es el Montilla, saludamos a algunos poetas muy apreciados como Rafaela Hames o Jacinto Mañas y nos presentaron a otros que ya admirábamos por sus obras como Fernando Serrano.

¡Qué difícil sería en mi Granada –pensé- conseguir una atmósfera de hermandad y respeto entre los escritores como ésta que ahora contemplaba!

Hay poetas o pseudopoetas que sólo viven para las apariciones televisivas, los congresos y certámenes corruptos, las listas de libros supuestamente más vendidos... ¿A qué hablar? Todos conocéis el paño. Pero lo que os aseguro es que aquella noche de noviembre en las Bodegas Campos de Córdoba reinaba con el deshilachado y humilde manto del desinterés, hermosa y pura, como debe ser siempre, la más alta, la verdadera poesía.
Fernando de Villena
Papel Literario, 3 de diciembre de 2000