Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Lunes, 10 de enero, 19:30 horas, Conferencia Despoblación y reto demográfico en la España vacía, a cargo del ateneísta EDUARDO MOYANO ESTRADA. Sede del Ateneo.
Jueves, 13 de enero, 20:00 horas, presentación de los libros Letra de vuelta, de José Félix Olalla y Las estaciones, de Antonio Varo Baena. Sede del Ateneo.
Jueves, 20 de enero, 19:00 horas, presentación del libro El secreto tras los susurros, de Antonio Fernández Aguilar. Sede del Ateneo.
Viernes, 21 de enero, 17:30 horas. Convocatorias Asambleas ordinaria y extraordinaria. Sede del Ateneo.

FALLADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA
IX Premio de Relato Rafael Mir.
XXXVII Premio de Poesía Juan Bernier.
VIII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2020 y Extraordinarias 2021, relación de homenajeados aquí.

¡Ayúdanos! Inserta un vídeo

Rafael Gómez Ortega "Rafael el Gallo"

De Ateneo de Córdoba
Saltar a: navegación, buscar
Rafael el gallo1.jpg

Rafael Gómez Ortega (Madrid, 18 de julio de 1882 - Sevilla, 25 de mayo de 1960), apodado el Gallo y después el Divino Calvo, fue un célebre torero español de etnia gitana, hermano mayor de Joselito.

Biografía

Miembro de una famosa dinastía de toreros, desde su padre Fernando Gómez García, hasta sus dos hermanos Fernando y Joselito, también fue cuñado de Ignacio Sánchez Mejías, casado con una hermana de los Gallos.

Comenzó a torear becerradas con nueve años. Tomó la alternativa en la Real Maestranza de Sevilla el 28 de septiembre de 1902, con Emilio Torres, Bombita, como padrino, y Ricardo Torres, Bombita Chico, como testigo. La confirmación en Madrid se produjo en 1904 siendo su padrino Rafael Molina "Lagartijo Chico". En 1911 contrajo matrimonio con la cantaora Pastora Imperio pero su matrimonio no dura ni un año. Uno de sus mayores éxitos se produjo en Madrid, en 1912 con el toro Jerezano, con él consiguió cuajar una faena muy completa y conquistar al público madrileño.

La trágica muerte de su hermano José en 1920 lo trastornó y abatió profundamente. Se retiró de los ruedos el 4 de octubre de 1936 en Barcelona. Una vez terminada la guerra civil española, regresó a Sevilla, donde siguió participando en numerosos festivales junto a Juan Belmonte, su amigo del alma y valedor. En los últimos años de su vida solía participar, junto a Belmonte, en una famosa tertulia taurina sevillana que se celebraba en aquella época en el bar Los Corales.

Muere en Sevilla el 25 de mayo de 1960. Sus restos descansan en el Cementerio de San Fernando de Sevilla, junto a los de su hermano José, bajo el famoso mausoleo esculpido por Mariano Benlliure.

Trayectoria y estilo

Rafael Gómez Ortega fue un personaje pintoresco, desprendido y generoso, con una vida azarosa, plagada de divertidas anécdotas. Pero fue sobre todo un torero de gran calidad, incluso genial, de estilo elegante y variado. Dio pie a un arquetipo de torero-artista, genial e irregular, que alternaba estrepitosas espantás («prefiero una bronca a una corná», solía decir) y tardes de enormes triunfos con aquellos toros que le gustaban. Fue el primer torero de primer nivel que se negó a torear ciertos toros, que incluso los dejaba marchar vivos, con el consiguiente escándalo aunque el público se lo toleraba todo. Por eso se ha definido su toreo como «anticombativo»: se negaba a la lucha contra el toro, a la espera de que le gustase un toro para expresar su arte, camino que luego transitaron figuras geniales y «anticombativas» como Curro Romero o Rafael de Paula.

Muy influido por Lagartijo (a quien conoció a través de su padre), fue un torero clásico, muy completo, fiel representante de la vieja lidia. Aportó también importantes innovaciones, como la serpentina, el par del trapecio, los cambios de manos por la espalda, el pase del celeste imperio (que luego, en tiempos de Manolete, pasó a llamarse «estatuario»). El crítico Gregorio Corrochano insistía en su clasicismo, que a veces quedaba oculto por su estilo florido y sus desplantes.

Rafael era un torero clásico, con el arte jugoso de la escuela sevillana. Tan clásico era que macheteaba con la izquierda, suerte poco lucida, pero necesaria, como hacían los clásicos. Así ganaba tiempo preparando la hora de matar.