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Sábado, 4 de junio. Viaje a Cabra en conmemoración de la 175 fundación del Instituto Aguilar y Eslava. Incluye autocar, comida y una visita a Cabra y al Santuario de la Virgen de la Sierra. 25 euros por persona.

Lunes, 13 de junio, 20:00 horas. Presentación del libro Homenaje a Antonio Flores Herrera. (Varios autores). Presenta José Luis García Clavero. Sede del Ateneo.

CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA
X Premio de Relato Rafael Mir.
XXXVIII Premio de Poesía Juan Bernier.
VIII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2022, relación de homenajeados aquí.

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Francisco Serrano y Domínguez

De Ateneo de Córdoba
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Francisco Serrano y Domínguez (Isla de León, San Fernando, Cádiz, 17 de diciembre de 1810 – Madrid, 25 de noviembre de 1885), duque de la Torre y conde de San Antonio. Militar y político español donde ocupó los puestos de Regente, Presidente del Consejo de Ministros de España y último Presidente de la Primera República Española.

Serrano pertenecía a una familia de militares de tradición liberal. El hecho de que naciera en San Fernando se debe a la participación de su padre en las primeras Cortes. Una vez ingresado en el ejército, las guerras carlistas le permitieron ascender con bastante rapidez. Heredero de la tradición liberal de su padre, en 1839 decide pasar a la política junto a Espartero. Con el gobierno de este último llegó a ser ministro de la Guerra, aunque luego se alió con el general Prim contra su antiguo mentor. Gran parte de su relevancia social se debía a que fue amante de la reina Isabel II, lo que le valió el apodo de El General Bonito. Pero tras cesar su relación con ella cayó en desgracia y fue trasladado a Granada.

Serrano era un político de fácil adaptación. En 1854 volvió a unirse a Espartero durante poco tiempo, pues más adelante pasó a formar parte de un partido moderado liderado por Leopoldo O’Donnell.

Serrano desempeñó numerosos cargos al servicio de la administración pública y política, ya que ocupó la embajada de España en París y la Capitanía General de Cuba entre 1859 y 1862. La dura represión de la sublevación del Cuartel de San Gil en 1866 le sirvió para obtener el título nobiliario de duque.

La Revolución de 1868, que acabó con el reinado de Isabel II, tuvo una importante intervención de Serrano, que dirigió el ejército que venció a las tropas de la reina en la batalla de Alcolea.

La Junta Provisional Revolucionaria de Madrid le encargó el 3 de octubre la formación de un Gobierno Provisional, que aceptó al día siguiente[1] y que quedó constituido el día 8 de octubre.[2] Tras la promulgación de la Constitución de 1869, las Cortes Constituyentes le invistieron con el cargo de Regente del Reino.[3] Tras la jura de Amadeo I, volvería a ocupar varias veces la Presidencia del Consejo de Ministros. Implicado después en diversas maniobras políticas, tras la proclamación de la Primera República, pasó a Francia.

Tras el golpe de Estado del general Pavía, aceptó el cargo de Presidente del Poder Ejecutivo de la República,[4] y disolvió las Cortes republicanas en 1874,[5] instaurando una especie de dictadura republicana de talante conservador pero con ciertas aspiraciones liberales; su ambición era perpetuarse como dictador, pero la destrucción de las fuerzas republicanas había abierto el camino para la restauración de los Borbones, precipitada en aquel mismo año por el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto. Aceptó al nuevo rey, Alfonso XII, y pretendió desempeñar un papel importante en el nuevo régimen como jefe del Partido Constitucional. Quedó desairado por Cánovas y por el rey cuando éstos prefirieron a Sagasta como líder liberal, razón por la que se escindió con el grupo de la Izquierda Dinástica (1881).

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