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Joaquín José Cervino

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Joaquín José Cervino y Ferrero (Tortosa, Tarragona, 18 de mayo de 1817 — Font de la Figuera (Fuente la Higuera), Valencia, 21 de diciembre de 1883). Erudito y escritor romántico español del siglo XIX. Magistrado del Tribunal Supremo.

Biografía

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Cervino siempre consideró la ciudad de Ontinyent (Valencia) como su patria chica, aunque en realidad nació fortuitamente en Tortosa el 18 de mayo de 1817, por estar su padre, José Cervino y Encinas Lago, cumpliendo destino en dicha ciudad como teniente coronel del Regimiento Ultonia. Su madre, María Josefa Ferrero y Pons Ribelles, es hija de una destacada familia ontiñentina.

Cuando Joaquín José Cervino contaba con tan solo veintiún días, su padre es destinado a Santiago de Compostela. Los frecuentes cambios de destino del padre, a causa de su profesión militar, les llevan a residir en La Coruña, Santander, Santoña y Valladolid, donde su progenitor recibe el retiro en 1820, lo que permite que la familia establezca su domicilio en Ontinyent en marzo de 1821.

En la casa familiar de Ontinyent, ubicada en la placeta de l’Escurà, nacen sus seis hermanos, Concepción, Juan, Luis, Vicente, José y Enrique. Joaquín José cursa sus primeros estudios en esta ciudad y más tarde prosigue su formación en Valencia, licenciándose en Derecho en 1842. Elige la actividad judicial y comienza a trabajar en el juzgado de Ontinyent. Fue alcalde de ésta villa, tomando posesión del cargo el 3 de julio de 1843, pero pronto es llamado por su amigo y paisano de Ontinyent, el entonces ministro de Gracia y Justicia D. Luís Mayans y Enríquez de Navarra, para ingresar en el ministerio. El 31 de marzo de 1844 abandona la alcaldía para trasladarse a Madrid, haciéndose cargo de la dirección del negociado de Escribanos, donde llega a ser subdirector de Registros Notariales.

En 1846 se le concede la Cruz Supernumeraria que lo convierte en Caballero Comendador de Número de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III. También fue Secretario de Su Majestad la Reina Isabel II.

En septiembre de 1860 contrae matrimonio con la joven Dominica Hidalgo Romo. El matrimonio tiene dos hijos, Marcelo y María de los Dolores. Pese a la distancia de su residencia en Madrid, su vinculación con Ontinyent sigue siendo estrecha, pues llegan a adquirir la finca “El Ángel” en Font de la Figuera y otra en Ontinyent a la que llamaron “La Esperanza”.

Trabajó duramente en el mejoramiento de la institución notarial, siendo el verdadero padre de la Ley y Reglamento orgánico del notariado español de 1862.

El 13 de marzo de 1863 es nombrado magistrado de la Audiencia Territorial de Madrid y el 24 de diciembre de 1874 magistrado del Tribunal Supremo. En enero de 1883 recibe la Gran Cruz de Isabel la Católica y en el mes de julio, a petición propia, recibe la que sería una corta jubilación, ya que cinco meses después, el 21 de diciembre de 1883 y a la edad de 66 años, fallece en su casa de “El Ángel”. Sus restos mortales descansan en el cementerio municipal de Font de la Figuera.

Obra

Su honda formación humanística, su ingenio poético y dominio de la métrica le llevaron a escribir diversas obras de variada temática. Llegó a ver representados en Madrid dos de sus dramas de tema bíblico “Sara” (1847) y “Judith” (1848). El dramaturgo Manuel Tamayo valoraba, en 1853, una de sus obras: "Las tragedias de Cienfuegos, el Pelayo de nuestro gran Quintana, y el Edipo de Martinez de la Rosa, superior acaso a los de Sófocles y Voltaire, son preciosas joyas de la literatura nacional; Dª Gertrudis Gómez de Avellaneda, D. José Díaz y otros, han cultivado este género recientemente; al bellísimo drama del Sr. Cervino titulado Sara puede considerarse, a mi juicio, como un paso muy feliz en la regeneración de la tragedia..."

El 17 de febrero de 1860, en el certamen extraordinario abierto por la Real Academia Española para conmemorar los triunfos de las armas españolas en la guerra de África, Cervino alcanzó el primer premio, con la epopeya "La nueva guerra púnica". El accésit lo consiguió el poeta murciano Antonio Arnao, con la obra "La campaña", un poema en dos cantos. La entrega de premios se efectuó en una solemne sesión pública que celebró la Academia en el salón del Conservatorio, y los poetas tuvieron la honra de recibir de manos de Su Majestad, la Reina Isabel II, el premio obtenido. Cervino también pronunció un discurso de agradecimiento a la Academia y a Su Majestad.

Juan Valera, en carta del 24 de mayo de 1860 a su amigo Gumersindo Laverde, cuenta: "Anoche estuve en la solemne repartición de premios a los poetas vencedores en el certamen. La Reina misma los repartió. Se leyeron largos trozos de la epopeya de Cervino, que ha obtenido el premio, y de la de Arnao, que ha obtenido el accésit. La Academia, a mi ver, ha sido justísima en su fallo. El poema de Cervino, aunque artificial, que esto no puede dejar de serlo, es un tour de force ingeniosísimo. Hay trozos verdaderamente homéricos por la sencillez y naturalidad y por la dignidad épica con que se pintan las cosas más prosaicas y vulgares y se citan los nombres que se dirían menos a propósito para ajustarse al metro heroico". Julián Juderías. "Don Juan Valera y don Gumersindo Laverde. Fragmentos de una correspondencia inédita". 1917.

Frecuentó algunas de las más reconocidas tertulias literarias madrileñas, como las realizadas en la mansión de su amigo el Marqués de Molins, las de casa de Manuel Cañete y las de Martínez de la Rosa, así como las de El Parnasillo, en las que tuvo trato frecuente con literatos de su época como el Duque de Rivas, Hartzenbusch, de la Rada, Bretón de los Herreros, Rosell, Vega, Ferrer del Río, Selgas, Juan Valera, Miguel Agustín, y Gertrudis Gómez de Avellaneda, a la que él mismo cerró los ojos en el momento de su fallecimiento, rodeada de familia y amigos, en 1873.

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