Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Desde las 18:00 horas del lunes 2 de noviembre ha comenzado a emitir el Canal del Ateneo de Córdoba en Youtube

CAC36 CANAL ATENEO DE CÓRDOBA.

Desde aquí haremos llegar las actividades que se realicen en el Ateneo
así como los actos, representaciones teatrales, recitales de poesía y conferencias de nuestra hemeroteca.

El canal está disponible en el enlace: https://youtu.be/H09BNMzeAJs

Actividades ya disponibles en el canal:

Presentación del Canal por parte de Antonio Varo Baena, Presidente del Ateneo de Córdoba

"Foro Jaime Loring de debate y conocimiento”, conferencia del ateneísta Rafael Jiménez, “AREAS DE MONTAÑA Y DESPOBLACIÓN”.

Lectura poética del ateneísta Antonio Flores Herrera.

Entrevista realizada a la ateneísta de honor Carmen Galán Soldevilla

Recital de poesía: Participan Balbina Prior, Ángela Mallén, y Joanna Mojón.

"Los Miércoles del Ateneo": Entrevista de Elena Cobos a la poeta y ateneísta Pilar Sanabria

CONVOCADOS LOS PREMIOS LITERARIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

VIII Premio de Relato Rafael Mir.

XXXVI Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Don Alfonso de Aguilar

De Ateneo de Córdoba
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Alfonso IV Fernández de Córdoba, más conocido simplemente como don Alfonso de Aguilar, nació en Aguilar en 1447 y murió en 1501. Heredó el señorío de su padre Pedro Fernández de Córdoba en 1455, cuando tan sólo contaba ocho años de edad, por lo que hubo de permanecer bajo la tutela de su madre, Elvira de Herrera, hasta 1464. En 1475 contrajo matrimonio con Catalina Pacheco, hija del marqués de Villena (permanente aliado de don Alfonso en su actuación política), de quien tuvo cinco hijos, el mayor de los cuales, Pedro Fernández de Córdoba, le sucedió en el señorío.

Su padre había sido alguacil mayor y, desde 1451, alcalde mayor de Córdoba. Durante su vida mantuvo un vivo enfrentamiento con Diego Fernández, señor de Lucena, hasta llegar a hacer tan insostenible la situación en la ciudad que Enrique IV hubo de llamarlos a la corte para apaciguar sus diferencias (1453); tan sólo dos años después, su hijo heredaba el cargo de alcalde –que hubo de ejercer mediante representación hasta su mayoría de edad- junto con los problemas de bandos en que Pedro Fernández se había visto implicado.

Tras unos primeros años de relativa calma, determinados por su minoría de edad, , Alfonso de Aguilar saltó a primer plano a través de su actuación en la capital, donde, movido por su ambición personal y en un intento de controlar el gobierno urbano, tuvo gravísimos enfrentamientos con Diego Fernández de Córdoba, conde de Cabra y, como él, alcalde mayor de la ciudad. Esta se dividió pronto en bandos favorables a uno u otro personaje, por cuya causa, refiere Hernando del Pulgar, “acaecieron muchas muertes e robos e otros grandes crímenes, ansí en la ciudad de Córdoba e en su tierra, entre los caballeros e otras personas de la una parcialidad e de la otra”. El apoyo de numerosos partidarios, lo enérgico de su actuación y el papel hábilmente indeciso mantenido durante la guerra civil, le valieron el salir triunfante en su lucha contra el de Cabra. Sobre todo durante los años setenta del siglo XV controló el gobierno urbano de la capital de manera casi completa, a imitación de lo que hicieron personajes como Miguel Lucas de Iranzo en Jaén o Diego Hurtado de Mendoza en Guadalajara, como demuestra su dominio de los centros políticos concejiles (Alcázar, Calahorra, castillo de la Judería, fortalezas de Castro y Hornachuelos) y la percepción de numerosas rentas capitulares (alcaicería, almotaclacía y realejos, entre otras).

Los últimos veinte años de su vida fueron bastante más tranquilos que la etapa anterior. Limitada su actuación en Córdoba merced al centralismo impuesto por los Reyes Católicos, dio cauce a su siempre combativo carácter mediante la participación en la guerra de Granada, en cuya fase final (1482 - 1492) jugó un papel muy activo para, a partir de los últimos años del siglo, irse retirando de la escena política y cediendo el paso a su hijo y sucesor, Pedro Fernández, I marqués de Priego.

Referencia

  • Ricardo Córdoba de la Llave. Los pueblos de Córdoba (Caja Provincial de Ahorros, 1993).