Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

ATENCIÓN QUEDAN SUSPENDIDOS TODOS LOS ACTOS Y ACTIVIDADES PROGRAMADAS. SE COMUNICARÁ SU REINICIO.

II JORNADAS CULTURALES FLAMENCAS “EL TOTO” DEL ATENEO DE CÓRDOBA.APLAZADAS

Viernes 13 de marzo, las 19:30 horas: Concierto Trío ARCAMO:
Libertad Arce (piano). Juan Carlos Carrillo (flauta). Mariló Moreno (clarinete). Lugar: Real Círculo de la Amistad.APLAZADO

Lunes 16 de marzo, 19:30 horas. Ciclo POETAS EN EL ATENEO: recitará el poeta malagueño José Sarria.
Presenta Manuel Gahete. Sede del Ateneo.APLAZADO

Jueves 19 de marzo. 19:30 en la sede del Ateneo. Conferencia de Pepe Carmona: "Preludios del toque en la Córdoba del siglo XIX".
Al cante: Lucía Leiva. A la guitarra: David Navarro.APLAZADO.

CONVOCADOS LOS PREMIOS LITERARIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

VIII Premio de Relato Rafael Mir.

XXXVI Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Fernando el de Triana

De Ateneo de Córdoba
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Fernando Rodríguez Gómez, cantaor, guitarrista y difusor del Flamenco, se le conocía con el nombre artístico de Fernando El de Triana, nació en Sevilla en el año de 1867, murió en la localidad Sevillana de Camas, en la miseria, en su taberna La Sonanta, el día 7 de septiembre de 1940. Como bien se aprecia en su utilizado libro Arte y Artistas Flamencos, donde recogió una extensa nómina de artistas, con sus fotografías, que sin él, hubiesen quedado en el olvido. Fernando se crió entre los gitanos de La Cava. Por eso escribió: «Soy hijo de un pobre herrero y pura sangre romaní de Triana. Nací en una fragua y fui sonador», es decir, guitarrista. Fue un gran intérprete de las malagueñas y los fandangos.

Fernando «El de Triana», que destacó su «voz machuna, de temple brusco y de gran potencia», con la que coronaba los cantes gitanos matrices de su barrio, a los que daba «una sensación de tragedia por el gesto realizado». Y agrega Fernando, testigo de sus actuaciones, que al terminar sus cantes «los otros gitanos que le acompañaban y muchos gachés que por fuera fe escuchaban, pagaban su arrebatador delirio con romperse la ropa y echar por alto todos los cacharros que tenían por delante». Especialmente, cuando interpretaba esta colosal siguiriya:

Era tal su fama, que Fernando de Triana en su libro Arte y Artistas Flamencos, Madrid, (1935), cuenta que todos los notables artistas de la época, prescinden de sus derechos, cantando por delante de él, siendo así escuchados y aplaudidos por el público, ya que cuando Chacón terminaba de cantar el salón se desalojaba hasta la próxima actuación. Era tal Concurrencia de público en sus actuaciones, que a las cuatro de la mañana parecía que era las diez de la noche, no moviéndose nadie de su asiento hasta que Chacón no terminaba el espectáculo. Era tal el silencio del salón que solo se interrumpía en algún tercio del cante, por la voz del gran Silverio murmurando en voz baja ¡qué bárbaro!, ¡que bárbaro!, esto hacia que cientos de personas de toda clase mantuvieran un silencio sepulcral para no perder una nota ni un detalle de su estilo sublime y sentimental raro y poco conocido. Ocho meses canta Chacón en el café de Silverio, cantado después un mes en Málaga, volviendo después al café del Burrero salvando la clientela del salón. Autor del Libro Arte y artistas flamencos.

Fuente