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Jerónimo Merino

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Jerónimo Merino Cob (Villoviado, Burgos, 30 de septiembre de 1769 - Alençon, Francia, 12 de noviembre de 1844), conocido como «El Cura Merino», fue sacerdote y guerrillero español. Siguió la carrera eclesiástica y tomó las órdenes, pasando a ser párroco de su pueblo natal.

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Guerrillero

En 1805, ejerciendo de párroco en su pueblo, pudo apreciar el maltrato que recibía la gente de su pueblo por parte de las tropas francesas; esto le incitó a convertirse en guerrillero.

«...Era un sacerdote que sufrió el abuso de las tropas que expandían la Revolución por Europa. Fue humillado y vejado en su función sacerdotal ante sus feligreses. Formó una de las partidas más conocidas de Castilla la Vieja para combatir a los revolucionarios. Don Jerónimo no era un guerrillero sino un intelectual que sólo conocía la guerra por la lectura pero logró formar un cuerpo guerrillero eficiente que lograría quitar el sueño a los mandos franceses...»

Durante la guerra de la Independencia contra el ejército napoleónico, se convirtió en uno de los más prestigiosos guerrilleros de la resistencia española. A partir de julio de 1809, incrementadas sus fuerzas, actúa sobre las comunicaciones Burgos - Valladolid. Así, el 22 de enero de 1810 sorprendió a una división francesa en las inmediaciones de la villa de Dueñas, cayendo en la emboscada sobre 1.500 hombres, logrando evadirse solamente unos 200.

El 10 de julio de 1810, las tropas francesas al mando de Duvernet incendian la villa de Almazán en represalia a la tenaz resistencia, que dentro de sus muros, hizo el guerrillero con 1.600 hombres.

«... Las guerrillas, fuerza única que los españoles tenían en estas provincias interiores, se reunieron en el Duero, en Almazán, pueblo de la provincia de Soria. El gobernador francés de la capital de este nombre, Baste, coronel comandante de la marina de la Guardia Imperial, se puso en marcha desde dicha ciudad el 10 de julio por la mañana con una columna de 1.100 hombres, y atacó a las fuerzas españolas reunidas; mas habiendo sido rechazado después de siete horas de fuego, pidió por medio de un parlamento una suspensión de armas; pero faltando a su palabra, y durando aún el armisticio, atacó, resuelto a ocupar a todo trance la villa, con la mayor intensidad el puente, y consiguió entrar en ella después de haber sufrido una mortandad horrorosa. El cura Merino fue uno de los partidarios que se hallaron en esta acción con 200 caballos...»

En 1811 funda el Regimiento de Húsares de Burgos en el que participaron entre otros Julián de Pablos y otros jóvenes lermeños como Ramón de Santillán futuro ministro de Hacienda y primer gobernador del Banco de España, y también el de infantería conocido como Regimiento de Arlanza.

Los húsares vestían pelliza azul bordada en blanco, y según Fredérick Hardman con “sus armas bruñidas y sus hermosos caballos, podían emparejarse, sin menoscabo, con la mejor fuerza regular de la Caballería francesa". A fines de julio de 1812 persigue a las tropas de Marmont, que se repliegan de Arapiles por el Valle del Esgueva.

Logró audaces victorias en Roa, una de los pocos que efectuó Merino sobre poblaciones ocupadas por los franceses, Quintanar de la Sierra y Hontoria del Pinar. El 15 de abril de 1812 recibe aviso de cómo el batallón 1º del Vístula, formado por soldados polacos al servicio de Francia, salía de Aranda para efectuar requisición de carnes en el partido de Peñaranda de Duero y caseríos de las inmediaciones un convoy escoltado por 1.400 infantes, 150 caballos y dos piezas de artillería, lo que le agradaba pues veía la posibilidad de escarmentar él a los franceses que el día 2 de abril, habían ahorcado a los junteros en Soria, dejándolos colgados para escarmiento de la población. Determinó salir a su encuentro, atacando en el camino de Hontoria de Valdearados, cerca de Peñaranda de Duero, comunicando de este modo su acción:

«... Tenemos la satisfacción de anunciar a V.E. que el 16 del pasado mes de abril de 1812 han tenido estas tropas la acción más brillante de cuantas han ocurrido desde los principios de su formación: todo el batallón 1º del Vístula, compuesto de 669 polacos fueron fruto de ella. Habían salido de la villa de Aranda a continuar sus robos y saqueos. El Coronel Merino cae sobre ellos en Hontoria de Valdearados, en tan buena disposición, que ni uno siquiera se les fue. Sesenta y nueve murieron en el ataque, sin que por nuestra parte hubiese más desgracias que cinco heridos, el uno de gravedad, los demás polacos, con sus jefes y oficiales, quedaron prisioneros. Inmediatamente de concluída la acción mandaron los Comandantes degollar a 110 de ellos. El resto de los prisioneros ha sido conducido hacia las Asturias...»

Culminó esta etapa de su vida en 1814 alcanzando el cargo de gobernador militar, con grado de general, de la plaza de Burgos y una vez acabada la guerra renunció a sus honores militares y volvió a sus labores de cura de pueblo.

Absolutista

Acabada la guerra, volvió a su ministerio en Villoviado. Sus ideas absolutistas le valieron ser recompensado por Fernando VII a su regreso con una canonjía en Valencia. Durante el Trienio Liberal (1820-1823) retomó la guerrilla, y se enroló en las partidas que marchaban apoyando la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis que acabaría con el gobierno liberal. A la muerte de Fernando VII, se alistó en el bando también absolutista del pretendiente don Carlos y dirigió el alzamiento carlista en Castilla la Vieja, participando en los sitios de Morella y de Bilbao.

El día 13 de noviembre de 1833, con sus tropas a las puertas de Burgos, al dirigirse al ejército que se le oponía manifestaba los motivos de su lucha:

«...“Soldados. La causa más santa y la más justa ha reunido este brillante y numeroso ejército que veis a las puertas de la ciudad: la santa religión de nuestros padres y el trono de España; tales son los queridos objetos que queremos poner al abrigo de la persecución de los monstruos infames de la iniquidad…”...»

Exiliado

Derrotado el pretendiente Carlos María Isidro de Borbón, se opuso al Convenio de Vergara y habiendo finalizado temporalmente en 1839 la primera guerra carlista en el Norte se exilió en la localidad francesa de Alençon, departamento del Orne, donde residía junto a algunos familiares en el número 10 de la Grande Rue, de la que todos los días salía para atender como capellán las misas en un convento de monjas. Murió en Alençon (Francia) y su tumba se encuentra en Lerma (Burgos).

Libelos

Los primeros libelos que conocemos contra él, datan del inicio de la Primera Guerra Carlista. Merino, ejecutado don Santos Ladrón de Cegama, es la figura más relevante de los que se han alzado en primera instancia a favor de don Carlos María Isidro. En Madrid, los carlistas han depositado en él sus esperanzas de triunfo. Había que destruirle y ya que no podían hacerlo físicamente, se empeñaron en destruir su fama.

  • La Fiera de los Pinares, o sea la muy célebre renuncia del Cura Merino al linaje humano: Su domicilio sempiterno en los bosques y las selvas, publicado en 1834 en la imprenta Verges, de Madrid.
«...Soy una fiera: al nacer me tuvieron por hombre, y este error ha labrado el tormento de mi vida y la desdicha de cuantos seres se han visto en la forzosa precisión de conocerme y de tratarme. La naturaleza me formó velludo: ésta sola circunstancia debió fijar a mis ayos y pedagogos, que se obstinaron (bien que inútilmente) en domesticarme. Me embarazaba el vestido, no me hacia mella la intemperie, me tenía difícilmente en dos pies, y mis necios directores empeñados todavía en domesticarme. Huía de las gentes: buscaba con pasión los parajes solitarios, y mis tercos pedagogos rabiaban por presentarme entre los hombres, siempre tenaces en domesticarme. Me mostré ceñudo, áspero, incivil, montaraz, duro de corazón, que señalé en mis frecuentes crueldades, y mis maestros cada vez mas estúpidos, siempre ciegos y emperrados en martirizarme...»
  • Historia política del Cura Merino: escrita en francés y traducida al español por D. Ignacio Malumbres, Imprenta de M. Heras, Zaragoza, 1836.
«...Tenía dos hermanos, de los que hablaremos en adelante, y una hermana muy bien parecida. Todos los de su familia tuvieron que sufrir mucho de sus malos tratamientos. Su infeliz madre murió de resultas de los insultos y tormentos que le hizo pasar este hijo desnaturalizado, y vez hubo que se encaró a la madre en ademán de asestarle sus pistolas. Su hermano mayor, que le llamaban por apodo el Majo, y era contrabandista de profesión, vino a juntársele en 1810, el mismo día que Merino tuvo un encuentro sangriento con los franceses en Almazán, cerca de Soria; ¿Qué recibimiento haría Merino a su hermano? Parece increíble: temiendo el barbazo, que su hermano no le suplantase, y lo eligieran en su lugar por jefe las guerrillas del país, lo hizo asesinar dos horas después de haberlo abrazado y haberle manifestado el gusto de verle después de una ausencia de seis años.

El hermano menor, también contrabandista, y conocido bajo el nombre de el Churro, continuó en hacer la guerra á los franceses, en compañía del cura soldado; cierto día quiso echar en cara a Merino la dureza de su carácter, este hizo tocar generala, junta su gente en la plaza de Lerma, y allí, castiga inhumanamente su atrevimiento haciéndole dar baquetas tan crueles, que el infeliz hermano murió poco después de tan bárbara flagelación.

No quedaba ya sino su hermana, que escapase de los uñas feroces de este parricida; tuvo la fortuna de quedar con vida; y no fue poca; porque con un ente tan brutalmente atroz, como Merino, hubiera al fin sido víctima de alguno de estos accesos de furor...»

Bibliografía

  • Estudios desde las Memorias de Ramón de Santillán, Ayudante Mayor y Comandante de Escuadrón del regimiento de Húsares de Burgos, bajo el mando del Cura Merino, [12]
  • José María Codón . Biografía y crónica del cura Merino. Burgos, 1986
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