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La sociedad desestructurada
Sabemos que algunas de ellas están guiadas por un populismo trasnochado que da buenos dividendos a tenor de las encuestas, y que a poco que se tire de hemeroteca que no sea estrictamente la deportiva, percibiríamos lo que han hecho con anterioridad, en sus tareas de gobierno. No deja de sorprender cómo se rasgan las vestiduras los que congelaron pensiones y sueldos de funcionarios en el pasado y ahora aplican la famosa conseja que aparece en la famosa fábula del cuervo y la raposa, con sus variantes incluidas. Dicen proteger al pueblo soberano en nombre de una seguridad que asusta, para que suelte el particular queso o la pieza de carne, que en este caso sería el voto. La paradoja está servida, le sirven en bandeja la "política de ajuste" que está tan mal vista salvo en algunas abstenciones, y después administran a medio plazo los que rentabilizan la medida; dicho de otro modo, se comerían la sopa boba en unas futuras elecciones. Los otros que se oponen no tienen aspiraciones de gobierno, pero tal vez no hacen llegar el mensaje de una forma nítida; tienen la aspiración legítima de progresar en la querencia electoral y la misión de recordarle a los gobernantes que es el sector menos favorecido de la sociedad el que está sufriendo las consecuencias; son los menos sospechosos y están sometidos a cierto chantaje emocional en nombre del progreso porque temen el regreso.
El retroceso en las políticas sociales le pasará factura al Gobierno, mas cuentan los gobernantes con un recurso fácil, incidir en los más débiles --entiéndase pensionistas-- o en los que gozan junto a los políticos de cierto desprestigio social, fomentado interesadamente, como se puede comprobar a poco que utilicemos el transporte público. Se trata de los funcionarios, que tienen en el decir popular "una paga fija" o "una paga del Estado", sin entrar en más detalles. Los detalles no interesan y sí las maniobras de distracción, y todo para que no salgamos del edén del mercado llamado Europa, que le dice a las pacíficas vacas de Los Pedroches cuál es su cuota de mercado. Contribuyen a la desestructuración sin pretenderlo los que dividen a los trabajadores del sector público y del sector privado; en tiempos muchos aceptaban la denominación de trabajadores de la enseñanza, de la sanidad y de la administración pública; las convocatorias de movilizaciones responden a esta desestructuración, pues se anuncian movilizaciones por la reducción salarial y otra por la más que presumible reforma laboral a gusto de un empresariado que suele ser poco solidario y aspira a serlo menos aún, como se anuncia en la Reforma del Sistema Laboral. Los reclamos de Francia, Suecia y otros países a las entidades bancarias del dinero puesto en su flotador no se han dado en este país, en el que se anuncia chi lo sa (quién lo sabe) un impuesto mayor para los que más tienen, como una legítima pero tardía reacción a la contra. Josep Borrell pone el dedo en la llaga en una entrevista a doble página (El País , 30 de mayo): "Los gobiernos han jugado al póquer con los mercados y han perdido"; probablemente tenga alguna razón Durán y Lleida, lo que falla es el bisturí, no el médico.