Luces de Navidad.gif
EL ATENEO DE CÓRDOBA LES DESEA A TODOS FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO AÑO NUEVO



Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

11 de diciembre, miércoles. Tertulia poética. Sede Ateneo 19:00 horas.
12 de diciembre: Reunión Junta directiva. Sede Ateneo 18:30 horas.
12 de diciembre, jueves. Queimada navideña. Sede Ateneo 20:00 horas.

VII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


¡Ayúdanos! Edita en una página

José Sánchez Bernal "Naranjito de Triana"

De Ateneo de Córdoba
Saltar a: navegación, buscar
Naranjito de Triana-1.jpg

El cantaor José Sánchez Bernal, Naranjito de Triana, nació en 1933 en Sevilla (en la trianera calle Fabié), ciudad en la que falleció el 23 de abril de 2002. Se subió por primera vez a un escenario con ocho años y desde entonces no los abandonó hasta que se despidió de ellos en la Bienal de Sevilla de 1996 junto al joven Manolo Franco, que fue su guitarrista habitual en los últimos años de su extensa e intensa carrera artística.

Durante los años de la posguerra se enroló en distintas compañías, entre las que cabe destacar la de Marifé de Triana. Después de una gira por América trabó amistad con Antonio Mairena y con sus hermanos Curro y Manuel. Junto a ellos participó en la grabación de un disco titulado Festival de Mairena, en el que también participaron Juan Talega, Fernanda y Bernarda de Utrera y Luís Caballero; grabando posteriormente, también con Antonio, otro disco titulado Misa Flamenca, de gran eco en su tiempo y que ha quedado como referencia para las generaciones venideras.

Obtuvo numerosos premios entre los que destacan el conseguido en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, en 1971, y el Premio Nacional de Cante de la Cátedra de Flamencología de Jerez. Guitarrero por afición, delicado y exquisito, cantaor enciclopédico, largo y limpio, artista cuando había que serlo y persona siempre, ejerció de trianero sin estridencias, y se sintió sevillano y andaluz universal. Conocía, por los años y por la vida, las casi siempre turbulentas aguas del flamenco y del artisteo, esa derivación obscena del arte. Por eso se fue cinco minutos antes de que la afición “me vea arrastrarme por los escenarios”. Se retiró, como lo hacen los grandes, cuando estaba triunfando y mantenía intacta la dignidad que todo artista que se precie debiera mantener cada vez que pisa un escenario.

Después, en la Fundación Cristina Heeren, se dedicaría a enseñar a los más jóvenes. Y a disfrutar de los amigos y de la vida, porque siempre fue un maestro en las formas y en el fondo. Su testamento sonoro y el recuerdo de sus innumerables actuaciones en peñas flamencas, teatros y festivales, siempre hechas con dignidad y grandeza, con respeto y honradez, son una herencia que los flamencos debiéramos guardar como oro en paño, para que el olvido no se adueñe de uno de los mejores cantaores que hemos tenido la suerte de escuchar y disfrutar en los últimos treinta años.

Precisamente, para que eso no ocurra, en la última Bienal de Flamenco (2008) se ha presentado un disco donde se recogen sus enseñanzas en la voz de los que fueron sus alumnos. Obra dirigida por Pepa Sánchez, su hija, en la que podemos encontrar el cante, el toque y las palmas de Virginia Gámez, Javier Rivera, Manuel Lombo, Nazaret Cala, Ana de la Puebla, Rosa de la María, Laura Vital, Vicente Gelo, Rocío Bazán, Sonia Miranda, Inmaculada Martín, Jeromo Segura, Pedro Sánchez “Naranjito Hijo” y Antonio Molina “Choro”. Todos ellos jóvenes profesionales que viven de lo que mejor saben hacer. Y que han querido recordar al maestro rindiéndole homenaje con el arte que cada cual atesora: tangos guajira, taranta y fandango minero, caracoles, seguiriyas de Triana, soleá de Triana, bulerías, fandangos de El Gloria, bamberas, granaína y media granaína, polo y soleá apolá, peteneras, malagueña y jabegote, y martinetes primitivos de Triana componen un hermoso ramillete de olorosos cantes que desde Triana al cielo inundan con su fragancia el universo flamenco. Merece la pena escucharlo y comprobar que su ejemplo no cayó en saco roto.

Fuentes

Enlaces externos